EL CARIÑO QUE DESPIERTA LO "ESTADOUNIDENSE" RESULTA EMOTIVO

Todas las instalaciones diplomáticas (es decir, de espionaje) y militares (léase terroristas) de Estados Unidos en Agfanistán están en el ojo del huracán. De ahí que las órdenes de Obama a su homólogo Karzai sean tajantes: No consentiré ni una sola victima norteamericana y usted sería el principal responsable en caso de que sucediera algo irremediable, dicen que amenazó el mandatario norteamericano hablando por teléfono con el presidente afgano.

Sin embargo, como era de esperar, hoy viernes murieron cinco manifestantes más en la ciudad de Herat, al oeste del país, cuando miles de personas protestaban contra la quema de varios ejemplares del Corán en la base militar de EE.UU., tal y como se ha anunciado oficialmente hace unas horas.

Las fuerzas de seguridad habían rodeado el edificio del consulado de EE.UU. y tenían orden de disparar a matar en caso de que considerasen que existía peligro para la integridad física de los ciudadanos norteamericanos que se hallaban en el interior.

Ayer hubo otros nueve muertos cerca de una base norteamericana, cuando cientos de ciudadanos trataban de acceder al interior del recinto militar.

Se calcula que al menos 25 personas perdieron la vida por esa razón durante los últimos cuatro días. La OTAN y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ofrecieron disculpas y Alemania retiró sus tropas de la base militar donde ocurrió el hecho. También en Pakistán se registraron hechos de rechazo y exigen una disculpa oficial. Cerca de mil 200 millones de personas profesan el islamismo en el mundo.