EL PARECIDO FÍSICO ES TANTO COMO EL BIOGRÁFICO

Aluciné en colores cuando terminó el primer capítulo del cuento para niños titulado “Isabel”, dedicado por RTVE a la reina católica abulense (Madrigal de las Altas Torres, 22 de Abril de 1451), cuyo perfil físico y biográfico se adultera voluntariamente, sin que historiadores riguroros, honestos y valientes (o sea, los que no figuran en la Academia) hayan llamado la atención a los capos de la TV pública españolista por tan burda manipulación.

La estrategia del ministerio de Cultura, que obedece al pie de la letra las insinuaciones que acostumbra a hacer el monarca Borbón en cuestiones de realeza, consiste en emitir una variada gama de documentales dramatizados o series “a lo BBC” (más bien les sale “a lo Samuel Bronston”), en los que las reinas y reyes españoles deben ser presentados con toda suerte de virtudes, para lograr que la sociedad considere a la monarquía como un maravilloso sistema para regir un estado, aunque este sea comatoso.

AL DIRECTOR DE TVE LO QUE LE IMPORTA ES MANIPULAR LA HISTORIA EN BENEFICIO DE LA AUDIENCIA, ALGO MUY TÍPICO EN ESTOS TIEMPOS

Me dicen vecinos y algunos familiares proclives al cotilleo mediático, que la Isabel que presenta RTVE parece más falsa que un euro con la efigie de Stalin.

Les respondo que a la cadena pública (tómese el término como prostitución voluntaria) le interesa la audiencia y no el rigor, así que supongo que en algún capítulo la católica monarca llevará bragas Chanel, se cambiaba de ropa interior todos los días y Boabdil “El Desdichado” (al que se conoció como Muḥammad XII), llorará mucho más de lo que su madre imaginó, cuando ambos hubieron de abandonar el reino de Granada junto a su pueblo.

Debo recordar a los guionistas de Walt Disney, perdón, de la productora a la que RTVE ha abonado millones de euros, que la educación de Isabel fue la de una jovencita religiosa, devota y comedida, como correspondía a la época, lo que le confirió un talante artero, ladino y pelín marrullero. Tanto es así, que doña Isabel, al enfermar su hermano, aprovechó la ocasión para ser nombrada heredera del trono de Castilla.

Isabel la Católica (no la de RTVE) fue también una mujer ambiciosa y tozuda que contrajo matrimonio no por amor, sino por consejo de un cardenal tan siniestro como fue Rodrigo Borgia (más tarde nombrado papa con el nombre de Alejandro VI), quien le ayudo en su trama para que la susodicha reuniera bajo su mando, junto a su primo Fernando de Aragón, ambos reinos.

IMPRESIONANTE TRABAJO EL DE RTVE PARA LOGRAR ESTE ENORME PARECIDO ENTRE FICCIÓN Y REALIDAD

Hay biógrafos que la consideran todo lo contrario a lo que se supone deber se una mujer piadosa, modelo de cristiana y cátolica.

La Isabel de RTVE poco tuvo en realidad de pía y devota, a menos que consideremos así a una persona que encabezó una espectacular persecución religiosa, que terminó con cientos de miles de víctimas, prisioneros, expatriados, tanto de las comunidades árabes como judías, que llevaban siglos viviendo en la “Piel de Toro”.

No olvidemos el apoyo de esta mala pécora y su tronco aragonés al triunfo de la Santa Inquisición, cuyos crímenes fueron continuidad de los perpetrados por la abulense.

Pero Dios no perdona (permítanme el sarcasmo) y la castigó por sus fechorías con una suerte de desgracias familiares: La muerte de su único hijo varón,  el aborto de la esposa de éste, la muerte de su primogénita y de su nieto Miguel (que iba a unificar los Reinos  con el de Portugal), la locura de su hija Juana (que desafió abiertamente a su madre) y los desaires de Felipe el Hermoso, amén de la incertidumbre de su hija Catalina tras la muerte de su esposo. A partir de entonces, Isabel (y no la de Merimée, digo, la de RTVE) sufriría una profunda depresión que hizo que vistiera de luto íntegro durante el resto de su vida.

NUESTROS BIZNIETOS PODRÁN VER UNA SERIE SOBRE JUAN CARLOS DE BORBÓN “AL ESTILO RTVE”

A este paso, cuando muera el actual Jefe del Estado, RTVE será capaz de sacarse del bolsillo un novelón de esos que tanto agradan al sufrido pueblo español (tan morboso y cotilla como los propios protagonistas) en su combate contra el aburrimiento que provoca la incultura.

Me imagino a los guionistas entablando batallas contra sí mismos, finalizando su tarea al entregar la serie “Juan Carlos de Borbón, el rey demócrata”, aunque todos ellos sepan que las enseñanzas bien aprendidas del mentado fueron de raíz fascista, ultracatólica y anclada en la concepción imperialista de la España negra.

Y, sobre todo, que un talante democrático no se adquiere en un par de semanas. ¡ Qué más da jurar ante la Biblia unas Leyes Fundamentales de la dictadura que una Constitución, si en ambas su “egregia” persona queda libre de responsabilidad penal aunque fuera un ladrón o un golpista!.

RTVE niega con este dramón de mala muerte que cumpla el estatuto que debe regir un organismo como ese, a menos que los responsables de la serie consideren que la cultura y el rigor inoculan incomodidad y ciertas dosis de pesimismo entre la audiencia.

Puede que la verdad duela, pero siempre estaré de acuerdo con aquello que aseveró Sócrates, el filósofo más grande la historia, respecto de que el conocimiento es la virtud y sólo si se sabe se puede divisar el bien.

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