Ha sido paulatino, pero constante. Desde unos años el deterioro fue agrietando la solidez de los cimientos rebeldes.

Las huídas y discretos mutis en la primera y más importante web “contrainformativa” comenzaron a darse entre los propios fundadores.

No importan nombres ni apellidos. Esta toma de la Bastilla no ha sido protagonizada por el pueblo soberano, por sus ciudadanos, sino por un determinado sector ideológico, comandado por quienes apoyan las polìticas belicistas y expoliadoras de aquellas naciones “satanizadas” por la Casa Blanca.

En la página de Alexa puede comprobarse el descenso imparable de Rebelión, que ha sido también paulatino, pero cotidiano.

¿Hartazgo de lectores y colaboradores ante la evidencia de un asalto al poder por parte de la facción trotskista y sus maniobras orquestales en la oscuridad?

No importa, pero entristece comprobar el golpe mediático acaecido en la página con la que muchos nos desayunábamos. Asonada en la que supuestos Intelectuales en Defensa de la Humanidad apoyan la violencia por encima del diálogo.

Por mi parte, suerte a los compañeros que siguen combatiendo con la palabra, ante un escenario donde la imposición cuartelera sobre una determinada postura “izquierdista” era ya más que descarada.

Adios, Rebelión, adios.

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