Mientras millones de españoles/as cotillean sobre Rita Barberá y la petición de la fiscalía contra dos ex presidentes de Andalucía, el pueblo alemán ha salido este sábado en masa a las calles de varias ciudades, para manifestar su protesta contra dos amenazas de enorme repercusión en Europa: el TTIP y el CETA.

Cientos de miles de personas, en siete ciudades del país, protagonizaron manifestaciones para mostrar su rechazo al Acuerdo Transatlántico de Libre Comercio e Inversiones (TTIP, por sus ‎siglas en inglés), entre la Unión Europea (UE) y EE.UU. A pesar de que la canciller germana, Angela Merkel, apoya el acuerdo, los alemanes lo consideran preocupante.

Las protestas podrían ser incentivadas por los comentarios del ministro alemán de Economía y Energía, Sigmar Gabriel, quien afirmó el mes pasado que han fracasado las negociaciones con EE.UU. porque no quieren sucumbir a las demandas de los estadounidenses.

Además dijo que no se ha podido cerrar completamente ningún capítulo del tratado, en las 14 rondas de negociación entre ambos.

Sin embargo, las declaraciones de Gabriel fueron rechazadas inmediatamente por las autoridades de Bruselas y Washington.

Los manifestantes se opusieron también a la conclusión de un tratado similar con Canadá: el Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA, en inglés).

Aunque las negociaciones del CETA han concluido con éxito y el acuerdo se ha adoptado por la Comisión Europea, aún necesita la aprobación de todos los Estados miembros para ser vinculante, en virtud del derecho internacional.

Los alemanes no son los únicos europeos que están en contra de estos dos pactos. En otros países del bloque, como Italia, Bélgica y Francia, entre otros, los ciudadanos tienen la misma opinión.

En España, gracias a los sindicatos, al PPSOE y a Podemos, que han desmovilizado a la sociedad, millones de ciudadanos/as pasan las horas frente al televisor sin enterarse de la que se nos viene encima.