El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas volverá a debatir sobre el conflicto sirio, tras los últimos y graves acontecimientos en los que Rusia volvió a dar lecciones de mesura y parsimonia, ante las brutales acciones “erróneas” de la coalición internacional que “dice combatir al ISIS”, aunque tales intervenciones favorezcan al colectivo criminal.

En su patética intervención, François Hollande, el presidente francés más dañino e impopular de los últimos 50 años, bajo cuyo mandato se cometieron varios atentados de falsa bandera, de los que únicamente su gobierno y él son culpables, se permitió acusar al gobierno sirio de la brevedad del más reciente alto el fuego.

Recordemos que fue la aviación de EEUU la que perpetró una masacre en el aeropuerto de Deir Al Zur, matando a más de 90 militares de las FFAA sirias, para luego disculparse, como es habitual en este tipo de atentados “premeditados”, alegando que fue “un lamentable error”.

El gobierno sirio rechazó las declaraciones hechas en su contra en la sede de las Naciones Unidas. Descalificó tales posicionamientos pues provienen de presidentes y países que promueven el terrorismo en su territorio.