Durante la presidencia de George W.Bush, el único intento serio de golpe de Estado, con respaldo de Estados Unidos, ocurrió en 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela y tal asonada falló, gracias a la inmediata respuesta popular y de las FFAA.

Aquel acontecimiento fue seguid de una serie de elecciones por toda América Latina y el Caribe, donde los candidatos de centro-izquierda ganaron en casi todos los casos.

La culminación fue una reunión en 2008 en Brasil –a la que Estados Unidos no fue invitado y donde el presidente de Cuba, Raúl Castro, recibió trato de héroe virtual.

Desde que Obama asumió la presidencia, se han logrado perpetrar un golpe de Estado cruento y dos “blandos”.

El primero sucedió en Honduras. Pese a la condena que expresó el mandatario, la política estadounidense ha sido ambigua y los líderes del golpe se afianzaron en el poder.

Poco después, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, pudo evitar un golpe militar pero no el que le siguió, llamado “constitucional”, que desembocó en un enjuiciamiento de distinto calado y motivaciones que el que Michel Temer protagonizó en Brasil hace unas semanas contra su presidenta Dilma Rousseff. Ambos líderes fueron destituidos de forma ilegítima.