Cinco años después de que Occidente y su OTAN promoviesen y financiasen el terrorismo, bombardeando y masacrando el país, linchando y asesinando a su presidente legítimo, coronel Muamar Gadafi,  aquella próspera nación todavía está atrapada en una espiral de deterioro de la seguridad y estancamiento político.

El grupo terrorista ISIS (Daesh, en árabe) representa un reto adicional; un grupo terrorista que está ganando un punto de apoyo en el país.

Algunos analistas de seguridad describen Libia como un bazar armamentístico inundado de armas robadas, convirtiéndolo en un lugar ideal para los grupos belicosos.