Los lanzamientos de cohetes, misiles y pruebas nucleares por parte de la República Popular Democrática de Corea, siempre justificadas como armas defensivas en caso de ataque de EEUU y Corea del Sur contra Pyongyang, fue la excusa de Washington para desplegar en la península coreana el sistema de misiles THAAD.

Rusia, China y Japón se han manifestado categóricamente en contra de la instalación del complejo, afirmando que este hecho amenaza a su seguridad nacional.

Algunos expertos en Rusia creen que el THAAD es solo otra estrategia más del Pentágono para potenciar un mundo unipolar comandado por los EE.UU.

Pese a las tensiones que ha provocado el hecho, Seúl no dudó en reclamar a China y Rusia una firme lucha contra la amenaza norcoreana, pese a que ambas naciones, por igual, no están de acuerdo con las acciones de Pyongyang.

Sin embargo, en Rusia afirman que un sistema de misiles en la península coreana no mejorará la situación, sino que, al contrario, solo traerá más tensiones en la región y la supremacía de EE.UU.

Por esos motivos, miles de personas marcharon en Seúl contra la instalación del THAAD y contra el belicismo imperante en Corea del Sur.