Los violentos debates en las redes sociales entre los del SI y los del NO por el plebiscito están demostrando que el único problema en Colombia no son las FARC.

ÁLVARO URIBE ES UN ASESINO Y NARCOTRAFICANTE CON MILES DE MUERTES A SUS ESPALDAS, ORDENADAS POR EL PROPIO EX PRESIDENTE. LAS PRUEBAS Y TESTIMONIOS DE MILITARES, ALGUNOS ENCARCELADOS, SON IRREFUTABLES.

Sostienen sus debates con los mensajes de los telenoticieros o las imágenes publicitarias de redes sociales que ilustran a Timochenko como presidente, ahí se agota su discurso para decir NO al Plebiscito.

La mayoría de colombianos desconocen las causas históricas de la guerra y ello ha permitido ocultar el fracaso democrático en Colombia, por consiguiente, las FARC escudó en los telenoticieros a la corrupción y las alianzas de políticos con criminales y narcotraficantes, el grupo guerrillero es el telón que han tenido los medios para camuflar los verdaderos problemas en Colombia.

Entre los años 2002 y 2008, sostener la figura mesiánica de Álvaro Uribe Vélez implicaba la construcción de un show mediático entre una aparente lucha de los buenos conformados por su gobierno y los malos con posturas contrarias a éste; el escenario tuvo acontecimientos espectaculares como la Operación Jaque y la disputa de las fuerzas armadas por liberar los secuestrados, sumado a ello, la publicidad prometeica de “los héroes en Colombia sí existen” contribuían a dar libertad a las fuerzas militares para sus ejecuciones.

Los telenoticieros construyeron una realidad que indigna a muchos colombianos en la comodidad de su sillón y fue fácilmente olvidada con los resultados de los partidos de fútbol, pero las causas del conflicto las vivían otros fuera de la pantalla.

5.921.229 desplazados de 1985 a 2013 (CDHES, 2013), 27.023 secuestros hasta el 2010, 25.077 desapariciones forzadas de 1985 a 2012 (BBC, 2013), más de 1613 ejecuciones extrajudiciales durante 2002 y 2009 y sumado a lo anterior, las masacres perpetradas por paramilitares: Masacre de Trujillo en 1986, El Tomate, La Mejor Esquina y Segovia en 1988, Rochela en 1989, El Aro y Mapiripán en 1997, Macayepo y El Salado en 2000, Bahía Portete en 2004, San José de Apartadó en 2005, dejando más de 200 civiles muertos entre los que se encontraban niños, campesinos y servidores públicos.

¿Qué argumento hay para seguir incrementando estas cifras? ¿Qué negocio de guerra se tiene para decir NO a la paz?

Los defensores del NO, en su mayoría, no son precisamente los afectados de la guerra, sino los que argumentan con los mensajes de la televisión y la publicidad mesiánica de Álvaro Uribe Vélez como salvador de la patria, detractores y luchadores de redes sociales, convencidos con la idea de que Uribe dejó un país más seguro cuando él mismo tiene que estar rodeado de 300 escoltas para protegerse, exageración que no sucede con ningún ex-presidente colombiano.

Los uribistas que sustentan el NO al plebiscito toman vídeos de los jefes guerrilleros donde ellos exponen sus posturas frente al gobierno y el conflicto, lo que aún no han entendido es que son esas posiciones las que se llevarán a debate sin armas y a elección democrática de los colombianos (como si con la desmovilización del M-19 Colombia se hubiera hecho un país socialista).

Lo importante y lo esperado después de este primer paso, es que los medios empezarán a jugar un papel importante en la participación política y la apertura democrática para construir la Paz considerada en el Acuerdo Final, en el cual se propende por la ampliación democrática creando un escenario político para enriquecer el debate y la deliberación en medio del pluralismo (Acuerdo Final, 2016, p. 30).

Según el Acuerdo Final,  “el gobierno se compromete a habilitar un canal institucional de televisión cerrada orientado a los partidos y movimientos políticos con personería jurídica” (Acuerdo Final, 2016, p. 49), los medios se proyectan como un instrumento pedagógico en la implementación de los acuerdos (Acuerdo Final, 2016, p. 191).

La comunicación jugará un papel socialmente fundamental a la hora de difundir proyectos de actores políticamente informales (labor que ha sido impedida por los canales tradicionales de la política nacional), trascendiendo a los tradicionales portavoces de una moral típica pequeñoburguesa de la televisión colombiana, que dicen «lo que hay que pensar» de lo que ellos llaman «los problemas de la sociedad» (Bourdieu, 1997, p. 66) y que no han dejado ver los verdaderos problemas en Colombia: el desempleo, la inequidad, la corrupción, la falta de salud integral de calidad y gratuita, al igual que una educación crítica.

El pasar del tiempo mostrará que las FARC no eran el problema de vanguardia en Colombia, que se avecinan hechos que desmantelarán a los verdaderos culpables de la crisis política, social y económica de Colombia.

Finalmente, es de considerar que los que apoyan el Sí tienen como argumento un acuerdo por leer, analizar y socializar; los del NO solo tienen los discursos fragmentados y demagógicos de Álvaro Uribe que responden desesperadamente al cambio sociopolítico que hoy acontece en Colombia, aún no reconocen que el discurso uribista está descontextualizado, que la paz no es perfecta en su totalidad, pero que no hay duda de que es el primer paso para sanar las heridas de una guerra de más de 50 años, carente de fundamentos ideológicos y que ha favorecido a los “terratenientes de la guerra” y a los políticos que le han favorecido.

http://www.conlaorejaroja.com/

VEAN ESTE VIDEO PARA CONOCER MEJOR A URIBE

Origen: El uribismo y la televisión como único argumento para el NO al Plebiscito | Con la Oreja Roja