¿Alguien se para a pensar que en un instante se puede perder todo? Imaginen que se levantan por la mañana y en el lugar de su casa no hay más que escombros. ¿Qué emociones les desbordarían? ¿Qué se les pasaría por la mente? ¿Qué harían?

Siéntense y traten de imaginarlo. Para la población de Uglegorsk no es ficción, es la realidad. Una terrible realidad sin piedad.

La población, que había dado sus vidas para construir sus hogares, sus viviendas donde los niños pudieran llegar y sentirse a gusto, sin preocupaciones, lo ha perdido todo. No ha quedado nada.

Pensionistas que han trabajado toda su vida y que habían llegado a la vejez, cuando finalmente podrían haber vivido tranquilamente en la casa que construyeron piedra a piedra. Ahora esas piedras quemadas están desperdigadas por la ciudad.

En el número 24 de la calle Nekrasov, en la ciudad industrial de Uglegorsk, vivían doce familias, principalmente pensionistas. Como todos, solo querían vivir.

No querían a la Unión Europea ni tener dólares en sus bolsillos. Solo necesitaban unos kopeks, ver las caras felices de sus familias y hacer lo que mejor hacían: trabajar. No pedían nada más.

Pero se atrevieron a expresar su voluntad, a ejercer su derecho de autodeterminación y acudieron al referéndum [del 11 de mayo de 2014] para expresar su desacuerdo con lo que estaba ocurriendo en el país. Y ese mismo día firmaron su sentencia de muerte.

El nuevo Gobierno de Ucrania no perdona. Castiga. Castiga con toda la dureza.

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Origen: Antes y después: el número 24 de la calle Nekrasov | SLAVYANGRAD.es