El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, retó a la agencia de espionaje estadounidense, CIA, a intentar derrocarlo y prometió más asesinatos en una campaña contra el narcotráfico muy criticada por los países occidentales.

En dos exaltados discursos para marcar sus 100 días en el cargo, Duterte sacó a colación repetidamente la idea de que sus oponentes, locales o extranjeros, quieren expulsarlo del poder para tratar de acabar con la violencia.

Aún así, insistió en que no se dejaría intimidar y que su campaña contra las drogas, en el marco de la cual un promedio de 33 personas son asesinadas cada día, no terminaría.

“¿Quieren derrocarme? ¿Quieren usar a la CIA? Adelante”, dijo Duterte en un discurso en su ciudad natal de Davao (sur), refiriéndose a la Agencia Central de Inteligencia, mientras cargaba contra el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y otros críticos.