Hoy tendrá lugar en Lausana otra “minicumbre” de cancilleres, para seguir conversando acerca del conflicto sirio, la lucha contra el terrorismo y la creación de un pasillo humanitario en Alepo.

La reunión tendrá lugar en medio de los cruces de acusaciones entre Rusia y Occidente después de que Moscú vetara el pasado sábado en el Consejo de Seguridad de la ONU el proyecto de resolución patrocinada por Francia y España, que proponía un alto el fuego y la suspensión de los bombardeos aéreos en Alepo.

El presidente ruso, Vladímir Putin, acusó este miércoles a Francia de provocar intencionadamente el veto ruso para “agravar la situación” y “atizar la histeria antirrusa”.

Además, el líder ruso aseguró que está dispuesto a abrir un corredor seguro, para que los yihadistas abandonen Alepo, tal y como proponía el emisario de la ONU, Steffan de Mistura, y permitir el acceso a la ayuda humanitaria.

Me pregunto por qué en esa mesa de negociaciones se admite la presencia del canciller saudí, cuyo régimen es el primer financiero del ISIS, aunque aplaudo la firmeza del presidente ruso cuando afirmó desde la India, donde participa en una cumbre del BRICS, que “el chantaje sobre Siria no funcionará”.