La economía del gigante asiático crece, pese a la crisis que sigue atravesando Occidente, apoyándose en el auge del sector inmobiliario que han compensado la debilidad de las exportaciones.

El PIB ha crecido un 1,8% respecto al trimestre previo. El Gobierno ha fijado una meta de crecimiento de entre un 6,5 a un 7% por ciento para el año.

La oficina de estadísticas ha señalado que aún persisten muchos factores de incertidumbre en la economía y que los cimientos para un crecimiento sostenido no son sólidos.

“La economía nacional progresó de manera robusta, la calidad (del crecimiento) mejoró, y el desempeño general fue mejor que lo esperado”, dijo la oficina de estadísticas en un comunicado.