Una nube negra tiñó el cielo de Mosul. Una espesa niebla oscura como el petróleo dificultó el avance de las tropas iraquíes y kurdas, que tratan de hacerse con la ciudad, la segunda más importante de Irak, en manos del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) desde hace dos años.

Pero la trampa no engaña a quienes sabemos que el Pentágono, Obama y el Rey de Arabia Saudita están “empujando” al ISIS (al fin y al cabo sus cachorros y padres del terrorismo que financian Occidente y las dictaduras saudí y qatarí) a escapar por el oeste del territorio y se introduzca en Siria, para que el conflicto perdure unos años más.

Para ello, EEUU ya ha dotado a los mercenarios islamistas de misiles TOW, para combatir a la aviación rusa.

Hace unas horas, los terroristas del ISIS mostraron un video, en el que aseguraban que la ciudad de Mosul está bajo control y que sus patrullas vigilan de forma constante y más aún por las noches.

Se estima que en aquella capital residen más de dos millones de personas, que son utilizadas como escudos humanos ante el supuesto ataque iraquí-kurdo-estadounidense, convertido en una mala película de guerra, cuando en realidad se trata de una descarada añagaza que lanzará en tromba a esos miles de terroristas hacia Siria.

El “traslado” lo efectuarían en sus flamantes vehículos Toyota, entregados a sus militantes por la firma japonesa y en sus tanques de fabricación turca y estadounidense.