Tal y como sucedió en la fraudulenta reelección de George W.Bush (año 2004), cuando se demostró que la agencia ChoicePoint había provisto a varios estados sureños con listas “hinchadas” repletas de nombres de miles de votantes, acusados de supuestos actos criminales (y por tanto imposibilitados para votar), en 2016 se podría repetir dicha estrategia.

Por ser una de las más grandes compañías de bases de datos, Choice Point, como las llamadas Diebold, ES&S y Sequoia, suministrán información acerca de los antecedentes penales de millones de ciudadanos/as en 43 estados, que no podrían ejercer su voto, aunque en la mayor parte de los casos ya hubiera prescrito la prohibición para ejercer ese derecho.

EL LIBRO DE LOS HERMANOS COLLIER DESMONTA LA LEGALIDAD DE LAS ELECCIONES ESTADOUNIDENSES DE LOS ÚLTIMOS 25 AÑOS

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En los medios periodísticos españoles no se habla de los hermanos James y Kenneth Collier, autores de un informe lapidario titulado “1992 Votescam: The Stealing of America” (Estafa electoral: El robo de Estados Unidos), donde detallaron la larga historia del fraude electoral en los últimos veinticinco años.

Tampoco resulta una novedad, habida cuenta del servilismo existente en las plataformas mediáticas del régimen español hacia la candidatura de Hillary Clinton.

A pocos analistas les extraña que el denostado candidato republicano a la presidencia del imperio, Donald Trump, denuncie que en su país, y específicamente en lugares como Chicago, Filadelfia, San Luis, podría repetirse ese tipo de fraude electoral.

Y como era de esperar, el mandatario Barack Obama salió al paso para señalar que las acusaciones del millonario no tienen fundamentos reales.

Hillary Clinton aparece serena y convencida de su triunfo, que alegrará sin duda a los terroristas del ISIS, Al Nusra y a los príncipes y emires de las dictaduras del Golfo Pérsico… y al empresariado europeo que domina el Parlamento de la UE.