Este domingo, el gobierno venezolano inicia en Isla Margarita el proceso de diálogo con la oposición. Pero este acercamiento ha complicado el panorama para la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la coalición que agrupa a los partidos opositores, que ahora muestra sus divisiones después de que las autoridades electorales suspendieran la recolección de firmas para activar la segunda fase del referendo revocatorio, al demostrarse que más de 600 mil de esas adhesiones eran ilegales.

Una de las primeras reacciones de la oposición ante esta medida fue convocar a la marcha del 27 de octubre que se llamó la “Toma de Venezuela” y que constituyó un rotundo fracaso, así como la convocatoria de una huelga general en el país que solo obtuvo un seguimiento del 15%.

Opositores involucrados en los crímenes y violencia de las guarimbas de 2014, como Henrique Capriles Radonski y María Corina Machado, declararon que no habían sido convocados al diálogo con el gobierno, y que se enteraron de las reuniones por la televisión.