LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN EE.UU., COMO LAS LEGISLATIVAS, SON LA MUESTRA MÁS NÍTIDA DE LO QUE NO DEBE SER LA DEMOCRACIA

LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES EN EE.UU., COMO LAS LEGISLATIVAS, SON LA MUESTRA MÁS NÍTIDA DE LO QUE NO DEBE SER LA DEMOCRACIA

El próximo 8 de noviembre se celebran en EE.UU. las 58.as elecciones presidenciales, en las que los votantes elegirán al sucesor del actual mandatario, Barack Obama.

Ese día culminará una de las carreras presidenciales más inusuales de la historia de EE.UU., protagonizada por el republicano Donald Trump y su rival demócrata, Hillary Clinton.

A continuación resumimos todo lo que hay que saber sobre esta campaña, los candidatos a la presidencia y el proceso electoral.

Elecciones en EE.UU.: preguntas, respuestas y rarezas

¿Quién puede optar a la presidencia de EE.UU.?

En teoría, para convertirse en candidato a la presidencia de EE.UU. solo es necesario haber nacido en el país y tener la ciudadanía estadounidense. Los candidatos deben tener más de 35 años y haber residido en EE.UU. durante al menos 14.

En la práctica, desde 1933 casi todos los presidentes estadounidenses han sido gobernadores de un estado, senadores o militares de alto rango antes de convertirse en inquilinos de la Casa Blanca.

Además, para ser candidato hay que ser nominado por un partido y atraer la atención de los medios de comunicación si se quieren tener más oportunidades de ganar las elecciones.

Los actuales candidatos a la presidencia fueron elegidos por sus partidos en elecciones primarias entre febrero y junio de 2016.

Este 8 de noviembre, los estadounidenses eligen a su presidente… ¿o no?

En EE.UU., el presidente no es elegido directamente por el pueblo, sino mediante un sistema conocido como ‘colegio electoral’.

Lo que hacen los ciudadanos este 8 de noviembre es elegir a compromisarios, o electores, que representarán a sus estados en el colegio electoral.

El número de compromisarios de cada estado depende de su número de habitantes, y es igual al número de senadores y representantes de ese estado en el Congreso de EE.UU. Al Distrito de Columbia, que no es un estado, se le otorgan tres electores. Actualmente, el colegio electoral consta de 538 miembros.

Aunque no en todos los estados hay una normativa al respecto, los electores se comprometen a depositar sus votos electorales a favor del candidato que ganó en sus estados.

En la mayoría de los estados, el aspirante más popular entre los votantes se lleva todos los votos electorales, incluso si la diferencia entre el número de partidarios de diferentes candidatos es de un solo voto. Las excepciones son Nebraska y Maine, que optan por un reparto proporcional.

Para convertirse en presidente, el aspirante tiene que obtener al menos 270 votos electorales.

¿Se puede ganar en votos y perder las elecciones?

La elección presidencial en EE.UU. representa, en realidad, el resultado de 51 comicios separados, y es posible que un candidato sea más votado a nivel nacional (gracias a estados con mucha población) pero pierda el voto electoral y no sea el ganador final.

Así pasó, por ejemplo, en 2000, cuando Al Gore obtuvo medio millón de votos más que George W. Bush pero este último recibió el apoyo de 271 electores, lo que fue suficiente para ganar los comicios. De la misma forma ganaron las elecciones Andrew Jackson en 1824, Samuel Tilden en 1876 y Grover Cleveland en 1888.

Por otro lado, si ningún candidato obtiene la mayoría de votos electorales, el presidente es nombrado por la Cámara de Representantes.

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