En un claro enfrentamiento con el artículo 104 del acuerdo vigente entre China y la región autónoma de Hong Kong (que pasó a formar parte del gigante asiático en 1997, tras más de un siglo de dominio británico), varios miembros de la Asamblea Popular de aquel territorio llamaron a la rebeldía y a la independencia de la ex colonia.

Los medios periodísticos y las autoridades locales respondieron criticando a los representantes díscolos advirtiéndoles de que su actitud podría ser considerada un delito.