Las autoridades políticas, militares, gubernamentales y la práctica totalidad de las plataformas mediáticas francesas, estaban convencidas de que Hillary Clinton iba a convertirse en la primera mujer presidenta de la historia de los EE.UU.

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La imprevisión de todas ellas fue tal, que ni siquiera prepararon una simple carta de felicitación para Donald Trump. Hubo que acceder a casi todos los ordenadores de ministerios como el de asuntos exteriores y de la presidencia, para borrar la misiva cuya destinataria era Hilaria (disculpen la rima) y colocar el nombre de Donald.

Hollande miraba con cara de mala hostia y de reojo a Valls, que le había jurado: “Mais bien sûr, mon président…” y en español-catalanizado aseguró: “La Clinton será la ganadora “per golejada, noi “.

Se mantuvo el texto, aunque se suprimieron las expresiones de alegría y confraternidad, dejándo un párrafo, frío y escueto, redactado bajo el manto de la corrección política:

“Presidencia de la República Francesa. Palacio del Elíseo. Martes, 8 de noviembre. Estimado señor Donald Trump: en nombre del pueblo francés le transmito mi felicitación por haber sido electo como nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteamérica. Afectuosamente, François Hollande.”

Y desde la secretaría del presidente más estúpido que ha tenido Francia en los últimos 100 años, salía vía internet, desde el correo de una de las funcionarias, otra comunicación para Hillary Clinton:

Ese hijo de mala madre nos ha jodido el plan contra Siria y ahora van a matar a los nuestros y Putin se librará de las sanciones. Qué putada nos han hecho… No sé, pero en 2017 Marine Le Pen me va a joder bastante. Un abrazo de tus admiradores del ISIS“.

Y la expresión de Hollande se hizo, aunque parezca mentira, más ridícula que la de Ramón Espinar cuando le hablan del piso de protección que le dieron a dedo.