La fama tiene esas cosas. Un buen músico y letrista del mundo del rock, como Robert Zinnerman, alias Bob Dylan, no tiene mayores problemas para dar a conocer cualquier obra que salga de su “inspiración”, ya fuere un libro de poemas, un disco… o incluso pinturas.

LO MALO DE LOS QUIENES ALCANZAN LA FAMA EN UN DETERMINADO ARTE, CREEN QUE PUEDEN INVADIR EL MONTE HELICON, DONDE VIVIÁN TODAS LAS MUSAS

LO MALO DE QUIENES ALCANZAN LA FAMA EN UN DETERMINADO ARTE,  ES QUE CREEN QUE PUEDEN INVADIR EL MONTE HELICON, DONDE VIVIÁN TODAS LAS MUSAS, COMO QUIEN ENTRA EN SU CASA

Desde el pasado sábado, hasta el 11 de diciembre, la galería londinense Halcyon, en New Bond Street, una elegante calle comercial, muestra una amplia exposición de sus óleos, acrílicos, dibujos a lápiz y esculturas, titulada «El camino trillado».

Los organizadores confían en que Dylan, «que ha estado muy implicado en todo el proceso», se pase a verla el próximo mes, camino de Estocolmo, donde el proximo 10 de diciembre, el Rey Carlos Gustavo entregará al creador de piezas inolvidables del rock como “Like a Rolling Stone” un cheque de 850.00 euros, al haber sido elegido, entre agrias polémicas internacionales, Premio Nobel de Literatura 2016.

En la exposición, Dylan ofrece una colección de paisajes estadounidenses, coloristas y más bien desolados, que evocan el espíritu de dos artistas que, curiosamente, responden ambos al nombre de Edward.

Por un lado el estadounidense Edward Hopper, maestro de las atmósferas de soledad y pesadumbre, unidas a la técnica del noruego Edward Munch, creador del intrigante cuadro titulado “El Grito“, cuya popularidad hoy es enorme.

Pero lo evidente es que Dylan se ha convertido en una lucrativa factoría multimedia. Sus series de grabados, con ediciones limitadas de 295 láminas firmadas, se vende a precios que oscilan entre los 3.000 y los 14.000 euros.

Aunque en mi humilde opinión, las obras pictóricas de este magnífico ejemplar de la fauna musical, bien pudieran figurar al lado de las de Silvester Stallone, Paloma San Basilio o Camilo Sesto.