La prensa occidental, humillada por el resultado de las elecciones en EEUU, intenta lavar la enorme mancha de su incapacidad profesional.

SI DONALD TRUMP FUERA ASESINADO INCLUSO ANTES DE TOMAR POSESIÓN, LA PRENSA INTERNACIONAL HABRÍA HECHO UN ENORME NEGOCIO Y MILLONES DE PERSONAS "MUY DEMÓCRATAS" LO CELEBRARÍAN

SI DONALD TRUMP FUERA ASESINADO, INCLUSO ANTES DE TOMAR POSESIÓN, LA PRENSA INTERNACIONAL HABRÍA HECHO UN ENORME NEGOCIO Y MILLONES DE PERSONAS “MUY DEMÓCRATAS” LO CELEBRARÍAN

Estos días, las empresas del ramo de la trola prestan las portadas de sus diarios y noticieros de TV a los cientos de protestas que se han generado en sendas ciudades estadounidenses contra el presidente electo, Donald Trump, mientras decenas de “manifestantes” confiesan que esas marchas les proporcionan un buen salario.

No voy a entrar en ese terreno, por si sale de una esquina el típico capullo anti-conspiranoico, pero sí quiero manifestar en estas líneas mi sorpresa ante el silencio que esos manifestantes, presuntamente defensores de la democracia, la libertad y la solidaridad, la paz y los derechos humanos, han mantenido durante los 8 años del mandato de Barack Obama, salvo las algaradas de los jóvenes “indignados” de Occupy Wall Street, que se coordinaban internacionalmente desde 2011, para diluirse a las pocas semanas, como un terrón de azúcar en el café.

LOS NUEVOS HIPPIES DE WALL STREET SON AÚN MÁS BLANDOS QUE LOS DE NEWPORT O LA ISLA DE WIGHT

LOS NUEVOS HIPPIES DE WALL STREET ERAN AÚN MÁS BLANDOS QUE LOS DE NEWPORT O LA ISLA DE WIGHT

De esas miles de voces, en ocasiones reprimidas y calladas salvajemente con gas pimienta y balas de goma, no brotó ni una sola condena contra las matanzas de la OTAN en Libia, contra la financiación de Al Qaeda (que la entonces Secretaria de Estado, Hillary Clinton, admitió públicamente), contra los golpes de estado en Honduras, Paraguay o Ucrania (donde los movimientos neofascistas y ultraderechistas fueron apoyados por miembros del gobierno de Obama), contra las mentiras y falsas promesas del mentado presidente o contra los asesinatos, cotidianos e imparables, de ciudadanos de etnia hispana y negra, acribillados por disparos de los agentes de policía.

Mientras las matanzas en Oriente Medio asolaban la región y desde la Casa Blanca se decretaba el comienzo de una guerra fría contra Rusia, único país que se opuso a una nueva violación de las leyes internacionales, perpetrada en Libia, las protestas brillaban por su ausencia.

Debemos imaginar que los crímenes que firmaba el ISIS, denunciados con boca de besugo por Barack Obama y sus esbirros de la Unión Europea, que utilizan aún el dinero de las dictaduras de Arabia Saudita y Qatar para financiar al colectivo terrorista, no estremecían a quienes hoy pasean por las calles del imperio insultando a Trump, por sus innegables estupideces y presuntas amenazas, aunque estas últimas tengan pocos visos de convertirse en realidad.

Lo evidente es que los hechos sangrientos, los recortes, los incumplimientos, los crímenes de la policía y su impunidad, durante ocho largos años, han disfrutado de una menor cobertura mediática que las alharacas y frases malsonantes de alguien que aún no ha tomado posesión de su cargo.

UNA COSA ES MORIR BAJO LAS BALAS DE LA POLICÍA DE OBAMA, Y OTRA MUCHO MÁS GRAVE QUE TRUMP SEA UN HOMÓFOBO Y ANTI GAY

UNA COSA ES MORIR BAJO LAS BALAS DE LA POLICÍA DE OBAMA, Y OTRA MUCHO MÁS GRAVE QUE TRUMP SEA UN HOMÓFOBO Y ANTI GAY

Una publicidad que se presta igualmente a las referidas protestas de los Comandos de Hillary, una suerte de “Guerrilleros de Clinton Rey” que protagonizan estos días los telediarios y portadas de periódicos occidentales.

Me pregunto qué harán estas miles de personas que hoy se desgañitan con la frase “No es mi presidente“, cuando Trump comience a expulsar a los primeros inmigrantes latinos o asiáticos con antecedentes penales.

De seguir por ese camino, cuando Donald autorice una nueva guerra o invasión, la protesta debería ser algo más radical. Pero me temo que no será así.

Para la prensa española, como la británica o francesa, que un presidente se confiese homófobo y racista es un crimen de tamaño inmensurable.

Lo que es comprensible es que un presidente como François Hollande, al que esos medios consideran socialista y respetuoso con las mujeres, confiese que durante su mandato ordenó decenas de asesinatos.

Esa revelación no ha protagonizado portadas o cabeceras de informativos en la TV.

Ser un criminal confeso, un terrorista al frente de un estado, no es lo mismo que ser obsceno, racista y antigay. Lo primero es normal. Lo segundo, despreciable.