Mientras el Pentágono trata de borrar las huellas de la connivencia entre el ejército de EEUU y el grupo terrorista Al Nusra…

Mientras se descubre en Mosul un documento secreto del ISIS en el que se llama a sus mercenarios a “No atacar a los aviones estadounidenses”…

Mientras los medios occidentales, citando “fuentes rebeldes”, acusan a las FFAA del gobierno sirio de causar víctimas entre la población civil, cuando la evidencia es que han sido los bombardeos de la “coalición internacional” los que han arrasado nuevamente un hospital y un banco de sangre…

El presidente Bashar Al-Assad, aclaró que el gobierno de Estados Unidos podría ser un aliado de su país, únicamente si el presidente electo Donald Trump decide combatir al terrorismo, además de ofrecerle una seria y verdadera cooperación en esta causa.

De cumplirse ese deseo, la nación árabe retiraría su denuncia, que todavía mantiene por las últimas masacres perpetradas por la aviación aliada, basada en que la coalición militar que lidera Estados Unidos, supuestamente dedicada a la lucha contra el grupo terrorista ISIS o Daesh, continúa causando víctimas mortales entre la población civil y aniquilando sus infraestructuras, todo ello calificado como crímenes de guerra.