El 11 de marzo de 2008, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, la UNESCO, decidió retirar su patrocinio al «Día por la libertad en Internet» organizado por Reporteros sin Fronteras (RSF), previsto el 12 de marzo.

Marcio Barbosa, director general adjunto de la División de la libertad de expresión, de la Democracia y de la Paz de la institución, se negó a asociarse a las politizadas campañas de RSF (1).

RSF elaboró una lista de quince países «enemigos de Internet» de la que forman parte Arabia Saudí, Birmania, China, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Etiopía, Irán, Uzbekistán, Siria, Túnez, Turkmenistán, Vietnam y Zimbabwe, cuya principal característica es que son naciones del Tercer Mundo.

Ni un solo país occidental figura en esta lista. Pero no es sorprendente ya que Robert Ménard, secretario general de la organización parisina desde 1985, afirmó que sólo le interesaban los países subdesarrollados:

«Decidimos denunciar los atentados contra la libertad de la prensa en Bosnia y en Gabón, así como las ambigüedades de los medios argelinos y tunecinos… pero no ocuparnos de las derivas francesas».

¿Por qué razón? «Porque si lo hiciésemos corremos el riesgo de disgustar a ciertos periodistas, enemistarnos con los grandes patronos de la prensa y enfurecer al poder económico. Ahora bien, para mediatizarnos, necesitamos la complicidad de los periodistas, el apoyo de los patronos de la prensa y el dinero del poder económico» (2).

El secretario general de RSF criticó la decisión de la UNESCO en términos muy duros, falsos, irrespetuosos y groseros:

ROBERT MENARD, AGENTE DE LA CIA Y MILITANTE DEL FRENTE NACIONAL, DEBERÍA SER EXPULSADO DE ESE PARTIDO SI MARINE LE PEN QUIERE OBTENER UN BUEN RESULTADO

ROBERT MENARD, AGENTE DE LA CIA Y MILITANTE DEL FRENTE NACIONAL, DEBERÍA SER EXPULSADO DE ESE PARTIDO SI MARINE LE PEN QUIERE OBTENER UN BUEN RESULTADO.  SANTIAGO ALBA RICO PODRÍA FICHARLE PARA LA WEB REBELIÓN.ORG O PARA EL CLUB DE PABLITO

«No somos ingenuos. Varios de los Estados que forman parte de la lista de los quince ‘enemigos de Internet’ que hemos publicado hoy, han intervenido directamente con la Dirección General de la UNESCO. Marcio Barbosa, el director general adjunto de la organización, ha claudicado. La UNESCO no sale engrandecida con este asunto. Demuestra una gran cobardía en el momento en que los Estados que han conseguido que actúe así continúan encarcelando a decenas de internautas. Desgraciadamente, parece que hemos retrocedido veinte años, hasta la época en la que los regímenes autoritarios decidían el buen o mal tiempo en la Plaza de Fontenoy de París. Que la UNESCO se haya bajado los pantalones así, pone de manifiesto la importancia de este día y de la movilización contra los Estados censores» (3).

Pero la realidad es otra. La UNESCO explicó que se vio «obligada a retirar su patrocinio tras la publicación, por parte de RSF, de información que no cumple con el acuerdo convenido entre ambas organizaciones con respecto a este evento».

En efecto, RSF publicó material relativo a una serie de Estados miembros de la UNESCO, sobre el que la UNESCO no recibió ninguna información y, por lo tanto, no podía respaldar.

Además, en esas comunicaciones figuraba el emblema de la UNESCO, de tal manera que parecía indicar el apoyo de ese organismo internacional a la información presentada.

Así, la entidad parisina utilizó abusiva y fraudulentamente el prestigioso nombre del organismo de las Naciones Unidas para promover su propia agenda política y otorgarse una credibilidad que no tiene (4).

Varias fuentes diplomáticas de la UNESCO declararon que la organización había tomado su decisión en virtud de la «reiterada falta de ética» de RSF en su voluntad de desprestigiar a determinados países (5).

Los diplomáticos consultados no están equivocados. En efecto, la lucha de RSF a favor de la libertad de la prensa es muy selectiva. Oficialmente, Robert Ménard se muestra firme y categórico:

«A partir de ahora, todos los 12 de marzo llevaremos a cabo acciones para denunciar la cibercensura en el mundo. La creciente represión de los bloggers y los, cada vez más numerosos, cierres de sitios de Internet, necesitan una movilización así, reclaman una respuesta» (6).

Pero esta posición inicial se desmorona completamente ante la realidad. El combate de RSF nunca toca a los poderosos.

Una información que apareció en el prestigioso New York Times ilustró el doble discurso de la entidad francesa y demuestra que en realidad RSF no está interesada de ninguna manera en «la cibercensura en el mundo».

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Origen: Por qué la UNESCO no puede asociarse con la ONG francesa Reporteros sin Fronteras