Se cumplen tres años del levantamiento que derivó en el golpe de estado contra el gobierno de Yanukovich, conocido como Maidán, que generó cientos de víctimas civiles y policiales a manos de radicales neonazis ucranianos.

LO MÁS TERRIBLE DE LA CRISIS ECONÓMICA QUE HA PROVOCADO EL RÉGIMEN DE POROSHENKO, ES QUE LAS REPÚBLICAS POPULARES DE DONETSK Y LUGANSK SUFRIRÁN TAMBIÉN LAS CONSECUENCIAS

LO MÁS TERRIBLE DE LA CRISIS ECONÓMICA QUE HA PROVOCADO EL RÉGIMEN DE POROSHENKO, ES QUE LAS REPÚBLICAS POPULARES DE DONETSK Y LUGANSK SUFRIRÁN TAMBIÉN LAS CONSECUENCIAS

Este lunes se cumplen tres años del inicio de los acontecimientos de Maidán, cuando los partidarios de la integración europea ocuparon la plaza de la Independencia de Kiev para protestar contra la decisión de suspender la firma del Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la UE.

Estos hechos desencadenaron un derramamiento de sangre y un cambio drástico en el poder del país.

Sin embargo, la nación no parece estar contenta con las consecuencias de aquellos hechos. Muestra de ello es que para este tercer aniversario los nacionalistas ucranianos preparan protestas contra el Gobierno y llaman a salir a las calles, alegando que no todas las exigencias del pueblo se han cumplido.

Buscando un culpable

A pesar del paso de los años, las autoridades ucranianas prefieren seguir culpando a Moscú.

Así, algunos titulares de los medios de comunicación apuntan que Rusia ha usado armas láser prohibidas contra la guardia fronteriza, que Rusia prepara acciones para socavar la eliminación del régimen de visados entre Ucrania y la UE o, con un carácter más estrambótico, que en la región de Lugansk los militares rusos tomaron vacas ucranianas como ‘esclavas’.

Además, Ucrania acusa a Rusia de haber elaborado un plan (bautizado como ‘plan Shatún’) para desestabilizar el país, que incluiría organizar nuevas protestas, criticar las políticas socioeconómicas y publicar materiales falsos que comprometan al Gobierno.

Por su parte, el secretario de prensa del Kremlin, Dmitri Peskov, ha declarado en repetidas ocasiones que las acusaciones no se corresponden con la realidad.

Este supuesto plan ruso ha provocado numerosas reacciones entre los políticos ucranianos.

Serguéi Léschenko, diputado del bloque del presidente Piotr Poroshenko, apunta que no es más que un “invento” de los especialistas en relaciones públicas, mientras que Nadezhda Sávchenko, diputada de Batkivschina, afirma que se trata de una “broma de Internet”, ya que si fuera algo serio “no se discutiría en la Rada Suprema”.

Por su parte, Yulia Timoshenko destaca que dicho plan “no existe” y que nadie ha sobornado a “esa pobre gente”.

Vadim Rabinóvich, diputado del bloque opositor, afirma que la operación Shatún es “un buen encubrimiento para robar”.

“Su estrategia es buscar un enemigo externo”

En cuanto a las acusaciones de Ucrania a Rusia, el politólogo Carlos Martínez García considera que, teniendo en cuenta la profunda crisis política y económica ucraniana, no hay mejor estrategia que buscar un “enemigo externo“.

“En Occidente la cuestión de Ucrania ya no está en el candelero. El cambio de rumbo en la política de EE.UU. los deja en una posición un poco confusa y por lo tanto están tratando de desviar la atención”, explica.

Los ucranianos tienen que buscar desesperadamente que se les tenga en cuenta“, concluye Martínez García.logo rt