Esta es nuestra aportación al 99º Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, leída en el acto del 13 de Noviembre.

Nos hemos reunido hoy para celebrar el 99º Aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. Que este acontecimiento histórico es motivo de celebración lo sabemos las y los proletarios conscientes y todas las personas realmente progresistas.

Pero este motivo es desconocido para la mayoría de nuestra clase social. Por eso, tenemos que informarla, decirle la verdad frente a las mentiras interesadas de los que se enriquecen a costa nuestra.

Decimos que hace un siglo comenzó el futuro porque se empezó a construir una vida nueva: una vida en la que los trabajadores dejaban de ser explotados por los capitalistas y organizaban colectivamente la producción para satisfacer sus propias necesidades.

Mucho antes de la Revolución de Octubre, las masas trabajadoras habían luchado por liberarse de la esclavitud y, por ello, habían sufrido represión, masacres, cárcel, torturas (v. gr., la Comuna de París).

Esta parte de la historia es silenciada sistemáticamente por la clase dominante y sus intelectuales, y debemos recordársela a las nuevas generaciones obreras.

Gracias a lo que los proletarios aprendieron de sus luchas pasadas, fue posible la victoria de Octubre de 1917.

También fue posible gracias a la profunda transformación que operó el capital en la sociedad: éste privó a los trabajadores de toda propiedad sobre los medios de producción y los concentró en grandes ciudades y grandes fábricas; para enfrentar la resistencia obrera y la competencia mercantil, desarrolló unas fuerzas productivas de carácter social y, con ellas, la ciencia moderna.

Así es como los ideales de emancipación dejaron de ser una utopía y pudo surgir el socialismo científico. Cuando la clase obrera lucha bajo la dirección de su partido marxista-leninista, comienza la época histórica de sus victorias sobre la burguesía.

Con la Revolución de Octubre, por primera vez en la historia, el triunfo de los trabajadores fue duradero y éstos pudieron demostrar a lo largo de decenios que podían valerse sin explotadores e incluso ser más eficientes que éstos al frente de la producción.

¿Qué hizo la clase obrera soviética? (en qué medida se avanzó hacia la supresión de las clases)

A mediados del siglo XX, después de tres décadas de socialismo, el PC(b) de la URSS hizo un análisis de la sociedad soviética y un balance del progreso realizado. En 1955, editaba el Manual de Economía Política que recogía una multitud de datos que debemos desempolvar.

El socialismo ya no era sólo teoría, sino también una práctica cuantificable.

Desde entonces, ¡cómo no!, los ideólogos de la burguesía han hecho correr ríos de tinta sobre la falta de fiabilidad científica de la estadística soviética.

Desde luego que los científicos soviéticos no pudieron dejar de cometer errores, pero no fueron tan abultados como pretenden sus enemigos.

La prueba decisiva de ello fue la práctica: si el desarrollo económico de la URSS no era tan prodigioso, ¿cómo pudo despertar el entusiasmo de tantos miles de obreros e intelectuales del mundo que visitaban el país?; ¿cómo pudo sobrevivir al cerco hostil de los Estados capitalistas (éstos lo llamaron “cordón sanitario”)? ¿cómo pudo sustentar la victoria del Ejército Rojo sobre la maquinaria militar hitleriana que había pulverizado las defensas del resto de países a su paso?

¿Cómo pudo desbaratar el monopolio nuclear del Occidente imperialista? ¿Cómo pudo adelantar a éste en la carrera espacial, en el deporte y en muchos otros campos, tras sobreponerse al atraso semifeudal que heredó y a la devastación bélica que le impusieron?

Hoy mismo, en medio de tanta propaganda mentirosa, cuesta pero se puede encontrar algo de objetividad científica: por ejemplo, los cálculos del investigador en macroeconomía cuantitativa Angus Maddison arrojan un aumento del PIB real de la URSS por habitante de 4,6% de 1921 a 1929, y del 4,9% ¡al año! desde 1929 y 1939.

Los abundantes datos que nos proporciona el Manual de Economía política de 1955 son pues plenamente coherentes con esta montaña de hechos innegables para todo el mundo.

Por eso, hay que atreverse a romper la censura goebbelsiana que pesa sobre ellos y difundirlos firmemente como armas para la lucha de clases. Veamos qué nos enseñan:

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Origen: Los logros del socialismo en la Unión Soviética y por qué fue derrotado