Tras analizar fragmentos de minas, hoyos dejados por los obuses al explotar y sitios donde cayeron proyectiles en el barrio 1070 de Alepo, los expertos han descubierto que las municiones estaban cargadas de cloro y fósforo blanco, informa el portavoz del Ministerio de Defensa de Rusia, el general mayor Ígor Konashénkov, citado por TASS.

Además, los especialistas rusos han tomado muestras biológicas de cuatro ciudadanos sirios que sufrieron ataques de armas químicas, lanzadas por los extremistas que operan en la zona, y que serán estudiadas en detalle en un laboratorio especial en Rusia.

Konashénkov también ha indicado que “a pesar de ser una invitación para un trabajo conjunto, la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) todavía no ha enviado a sus expertos a Alepo”.