Apenas cae la noche, en la Plaza Vieja de la Habana, manda el ruido.

plaza1-copia-1

Una mezcla inclasificable de sonidos en la que se unen las trompetas, el tambor, la guitarra eléctrica, la banda de rock, el altavoz con música grabada y hasta los gritos de un heladero que intenta hacerse escuchar por encima de los demás micrófono en mano.

A las 11:05 pm del domingo, una aplicación en el teléfono celular que mide el ruido ambiental marca hasta 87 decibeles sostenidos, casi 20 más de lo considerado por los especialistas en el límite de lo que puede ser dañino para la salud -65 decibeles.

Por desgracia, este tipo de estruendo no es excepcional en nuestras ciudades. Como reconocieron especialistas que asistieron recientemente al programa Mesa Redonda de la Televisión Cubana (usted puede descargar la transcripción aquí), esta es una de las indisciplinas sociales más extendidas en el país, pero la buena noticia es que hay grandes posibilidades de revertirla a corto plazo.

Además de otras normativas específicas para regular la contaminación sonora en el sector no estatal, el Decreto Ley 200 de 1999 contempla un sistema de medidas administrativas ágil, eficaz y flexible para cualquier ciudadano o entidad que infrinja la legislación ambiental vigente.

Los órganos reguladores están capacitando al personal y se preparan para hacer cumplir la ley, de acuerdo con las declaraciones a la Mesa Redonda del ingeniero Jorge Álvarez Álvarez, director de la Oficina de Regulación Ambiental y Seguridad Nuclear (ORASEN), del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

Pero, ¿qué puede hacer el ciudadano común para combatir este flagelo? ¿Podemos medir de forma fácil y fiable con nuestros móviles un ruido que nos sea insoportable? La respuesta es sí.

Numerosas aplicaciones para móviles, tanto para Android como para iOS, permiten registrar el nivel de contaminación y, por tanto, es posible documentarlo y denunciarlo a las autoridades.

Por desgracia, los micrófonos de los teléfonos celulares son limitados y la mayoría no tienen la precisión de los sonómetros profesionales -generalmente el móvil no está calibrado-, pero pueden servir para dar una idea de cómo evolucionan los niveles de ruido en su barrio, cuándo se incumplen los límites sonoros establecidos en la legislación del país y valorar qué acciones podemos tomar para reducir nuestra propia exposición a la contaminación acústica.

Incluimos aquí algunos enlaces a estas aplicaciones -descargables en Google Play para Android-. Valore usted las características y recursos que cada una de ellas ofrece, de acuerdo con el tipo de teléfono celular que posee:

sonometros