Mis años de trabajo y residencia en Cuba me revelaron muchas respuestas a preguntas que se formula la izquierda desde que comenzó a salir a las calles.

MI COMPRENSIÓN PARA LAS MILITANTES DE LA CUP Y MI CONVICCIÓN DE LA INUTILIDAD DE TALES ACCIONES. PERO YA SABEMOS QUE EL TROTSKISMO QUIERE PARECER DE IZQUIERDA Y PARA ELLO ESTE TIPO DE GESTOS SON MUY TELEVISIVOS

MI COMPRENSIÓN PARA LAS MILITANTES DE LA CUP, MI CONDENA ANTE EL ARRESTO QUE HAN SUFRIDO Y MI CONVICCIÓN DE LA INUTILIDAD DE TALES ACCIONES, AUNQUE YA SABEMOS QUE EL TROTSKISMO QUIERE PARECER DE IZQUIERDA Y PARA ELLO, ESTE TIPO DE GESTOS, QUE CONLLEVAN DETENCIÓN, SON MUY TELEVISIVOS

Una de esas revelaciones se refiere a la inutilidad de muchos gestos, aparentemente contestatarios, que miles de personas realizan en un vano intento por demostrar que su ideología está anclada en el progresismo y la democracia participativa o en el anticapitalismo, este último, el antro donde el trotskismo esconde su fin más anhelado: destruir la izquierda a la que pretende representar.

Uno de esos gestos fútiles es la manía de quemar banderas. Mis compañeros/as de trabajo en el Centro Cultural habanero donde colaboré durante seis años (los más gratos de mi vida), podrían encarnar un pequeño parlamento en el que se daban varias posiciones políticas: desde la derecha, el centro y la izquierda cristiana y laica, al marxismo agnóstico y revolucionario.

Curiosamente, todos/as ellos/as coincidían en algo: la “bobería” que significa “darle candela” a una enseña.

Plantearon muchos argumentos. Para la mayor parte el acto era típico de una mentalidad infantil y otros/as hablaron del ahorro y de darle un destino más aprovechable a cualquier enseña, recordando con un excelente tino político que la bandera es símbolo de los pueblos, antes que de los gobiernos.

COMPRENDO A QUIENES QUEMAN BANDERAS, PERO SEGUIRÉ SIN ENTENDER PARA QUÉ SIRVE

COMPRENDO A QUIENES QUEMAN BANDERAS, PERO SEGUIRÉ SIN ENTENDER PARA QUÉ SIRVE

Al respecto, señalar que la enseña cubana es la misma para el revolucionario que para el mameluco anticastrista de Miami.

Mi querido amigo Barbarito lo dejaba claro: “La bandera de Angela Davis es la misma que la de Bush. Si se trata de humillar a una bandera, ¿por qué no usarla como trapo de limpieza o de cocina?. Quemarla es una pérdida de dinero, de tiempo, aunque el pirómano lo que quema es la adrenalina”.

Pienso en aquel novio burlado que, para quitarse de encima esa hormona, rompía las cartas y fotos de su chica y las arrojaba a la basura. Le atacaba el mismo virus de la estupidez humana a la hora de templar la rabia interna.

Pienso en aquellos compañeros que compraban banderas de EEUU o franquistas para convertirlas en ceniza entre gritos de alegría y algarabía.

No creo situarme en esa derecha que tanto desprecian la CUP o el Club de Fans de Pablito, maestros en gestos inútiles pero que les han ayudado a captar capullos de todos los jardines.

LAS CHICAS DE FEMEN, EXPERTAS EN ENSEÑAR SUS TETAS, CURIOSAMENTE TIENEN NOVIOS NEONAZIS

LAS CHICAS DE FEMEN, EXPERTAS EN ENSEÑAR SUS TETAS, CURIOSAMENTE TIENEN NOVIOS NEONAZIS

Paso olímpicamente de ese tipo de reacciones, comprensibles en mentes poco ágiles y perspicaces, pero anzuelos muy eficaces a la hora de pescar besugos.

No he roto jamás una foto de Franco, ni de Juan Carlos de Borbón, ni siquiera de Obama. No he quemado nunca una bandera. No he enseñado las tetas ni el culo excepto, como decía Georges Brassens, “a mis amantes y doctores/as“.

Y aún defendiendo el derecho a rasgar o hacer trizas unas imágenes de Felipe VI o de Letizia, de mostrar pezones y traseros para defender cualquier causa, sigo pensando en que este tipo de “protestas” no tienen la menor importancia, pero ayudan a “salir en la tele“, que es de lo que se trata, brother.

Para combatir al imperialismo no basta con romper fotos, desnudarse o lanzar banderas a la hoguera. Lo que hace falta es dejar en pelota al régimen más criminal de la historia, a base de movilizaciones.

Y sobre todo saber dónde informarse, en un mundo donde el periodismo occidental es pura propaganda neoliberal… incluyendo la Secta.

Los gestos de cara a la galería son solo eso: pura fachada. Ratifican que “La indignación es emocionalmente comprensible, pero intelectualmente nula“.

Y en esa nulidad ideológica, pero de eficaz estrategia mediática, andan la CUP, el Club de Pablito, Izquierda Anticapitalista y todos los miembros de esa “gauche divine y light” que quiere parecer radical, prodigándose en numeritos de novio cornudo.

A otro perro con ese hueso.

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