En septiembre de 2015, el gobierno de Siria pidió ayuda a Rusia para combatir al autodenominado Estado Islámico y otros grupos terroristas como el Frente Al Nusra.

La efectividad de las operaciones conjuntas ruso-sirias durante 2016 es obviada por Occidente, que al contrario mantiene su doble rasero, al proteger a grupos que llama “moderados”, pero que colaboran con los terroristas del ISIS, Al Qaeda, Al Nusra, etc.

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