Hoy es 1º de enero de 2017. Y aún estoy vivo. Parece que siendo un ciudadano mínimamente agradecido al Creador, cayó sobre mí su bendición.

CELEBRANDO EL FIN DE AÑO RODEADO DE PÒLICÍAS QUE ME PROTEJEN DEL TERRORISMO QUE HAN FINANCIADO Y ARMADO SUS PROPIOS JEFES, MINISTROS Y PRESIDENTES. ¿SE PUEDE PEDIR MÁS SEGURIDAD Y MÁS DEMOCRACIA?

EN LA FOTO, EL ADMINISTRADOR DE ESTE BLOG CELEBRA EL FIN DE AÑO RODEADO DE POLICÍAS, HEROICOS AGENTES QUE ME PROTEJEN DEL TERRORISMO QUE HAN FINANCIADO Y ARMADO SUS PROPIOS JEFES, MINISTROS Y PRESIDENTES.
¿SE PUEDE PEDIR MÁS SEGURIDAD Y MÁS DEMOCRACIA?

Doy las gracias al Creador, o sea al responsable de la bendita penicilina, Alexander Fleming, y al físico alemán Wilhelm Röntgen, inventor de los rayos X, y a Crawford Long que nos regaló la anestesia o al descubridor de los gérmenes, el holandés Anton van Leeuwenhoek, que sin embargo no pudo conocer la bacteria de la democracia, porque vivió la mayor parte de su existencia en el siglo XVIII.

El sistema democrático, que yo sólo he conocido en Cuba, tiene enormes ventajas sobre el resto de los regímenes globales, esos que impusieron una suerte de entramado sufragista que tiene su aquél.

Y lo destaco porque hoy, ayer y me temo que por muchos años, miles de policías, soldados, agentes y espías, en la mayor parte de las capitales occidentales, velaron para que las 12 uvas, y no 12 bombas, llegaran al estómago del personal al ritmo de cada campanada.

Las plazas y recintos donde las muchedumbres lanzaban su alegría al aire, entre zambombas, panderetas y matasuegras (perdón), parecían cuarteles, centros de gimnasia vigilada, guateques sin petardos, por si a un miembro de las fuerzas de seguridad se le escapaba un tiro.

Debemos dar las gracias a esta democracia que, una vez creado, financiado y armado el terrorismo global, ha sabido desplegar miles de policías para que los cabrones del ISIS, Al Nusra, Al Qaeda y otros grupos de “rebeldes moderados” no nos cortaran el gañote en pleno festejo de Fin de Año.

Fue emocionante. Había tanta policía como terroristas en la Casa Blanca, el Quirinal o en el Eliseo. Y es que las fiestas con miedo son más apasionantes.

El miedo. El logro más grande de esta democracia. Esa es la gracia, señores.