Un hombre armado vestido de Santa Claus irrumpió en el club nocturno Reina, muy de moda entre las celebridades de Estambul, y abrió fuego indiscriminado contra las personas allí congregadas.

Según la cadena NTN, el atacante fue abatido, aunque el diario “Hurriyet” informa que aún se encontraba dentro de la discoteca hasta pasadas varias horas de cometido el atentado.

El ataque costó la vida de 39 personas, entre ellas un policía y 16 extranjeros, dejando además 69 heridos, según informes del ministerio del Interior.

Siempre me preguntaré por qué esos agentes, que detentan armamento sofisticado, pistolas eléctricas, gases paralizantes, ya sea en Turquía, Italia, EEUU o Francia, disparan a matar al agresor, como en el caso del autor de la masacre en Berlín o los responsables de la perpetrada en la sala parisina Bataclán.

La respuesta es sencilla: así no se sabrá nunca quien o quienes ordenaron tales matanzas. ¿No es así, señores Obama, Renzi, Hollande y señora Merkel?

Anuncios