En la sociedad rumana existe una pronunciada lucha contra la corrupción, la cual, según los rumanos, impide el bienestar del país y los ciudadanos“, opina Pável Tarusin, profesor de la facultad de gestión estatal de la Universidad Lomonósov de Moscú, entrevistado por Sputnik.

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EL PRESIDENTE RUMANO DIFIERE DEL CRITERIO DEL PRIMER MINISTRO SOBRE LAS MEDIDAS ANTICORRUPCIÓN ADOPTADAS POR LOS TRIBUNALES, QUE SIGUEN SIENDO EL ORIGEN DE LAS PROTESTAS

“Es un ejemplo de cómo una decisión inoportuna y mal pensada conduce a la inestabilidad política. Es que el Gobierno rumano simplemente se ha apresurado con la toma de la decisión y su aprobación”, añadió.

El experto considera que el Gobierno de Rumanía también se ha equivocado en la forma de hacer enmiendas.

“El Gobierno no tomó la decisión tras un debate o votación en el Parlamento, sino por decreto. En este caso, no se debe hacer enmiendas de esta manera. No hubo consultas con las instituciones judiciales, ni con la sociedad civil, ni con otros jugadores del escenario político. Como resultado, surgió un potencial de protesta”.

Una Rumanía dividida

Los manifestantes fueron apoyados por el presidente rumano Klaus Iohannis. El primer ministro Sorin Grindeanu lo calificó inmediatamente de “intentona golpista”.

En Rumanía, el poder económico y administrativo real pertenece al Gobierno, aprobado por el Parlamento, mientras que el presidente es comandante supremo y “representa la unidad de la nación”.

Los manifestantes también cuentan con el apoyo del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien afirmó que “la lucha contra la corrupción debe ser reforzada“.

El 5 de febrero, el Gobierno abolió las enmiendas de la ley de amnistía, y el primer ministro, el socialdemócrata Sorin Grindeanu, propuso iniciar un debate público sobre temas sensibles relacionados con este documento.

Sin embargo, los manifestantes no se conformaron con la sola cancelación del decreto. El 6 de febrero, el número de personas en las calles alcanzaba el medio millón, que exigen destituir al Gobierno y repetir las elecciones, lo que en el PSD califican de pretexto para forzar el cambio del poder.

Consecuencias posibles

Una destitución del Gobierno no es imposible, conociendo la experiencia política de Rumanía“, opinó al medio ruso Izvestia la politóloga Tamara Guzenkova, vicedirectora del Instituto de Estudios Estratégicos ruso.

Un presidente de derechas como Iohannis está en conflicto con el Gobierno socialdemócrata. La corrupción es un pretexto formal ya que, para Bucarest, es un problema de actualidad, y la sociedad es muy sensible a estos temas“, comentó.

Sin embargo, la analista descarta que se esperen cambios drásticos en el curso político de la nación.

“Las posturas euroescépticas son débiles en Rumanía, a diferencia de, por ejemplo, en Francia o Alemania. Tampoco será discutida la membresía en la OTAN o el despliegue de los sistemas de defensa antimisiles en el país. Esto nadie lo pone en duda [en Rumanía]”, concluyó la experta.

No obstante y por undécimo día consecutivo, ayer viernes se realizaron dos manifestaciones simultáneas contra el gobierno, aunque para esta ocasión se pide la renuncia del presidente Iohannis, pues ciertos sectores lo acusan de no mantener la neutralidad que su cargo le exige y de haberse unido a otro sector de manifestantes de carácter ultraderechista.

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