El periodismo de las grandes corporaciones es sin duda un arma de guerra. La mentira y la difamación es su munición para la batalla contra los principios básicos de la soberanía y de la paz.

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Esta última campaña contra Venezuela se ha preparado meticulosamente para crear más caos y más guerra, desgastar al pueblo y a su legítimo gobierno, en una conocida estrategia de injerencia y destrucción imperialista.

O me dejas gobernarte y saquearte, dicen, o tendrás la guerra en casa.

Armaremos a una oposición, la financiaremos, la dirigiremos, sabotearemos, asesinaremos, nos vale madre la Constitución y esa cosa llamada democracia que tanto defienden, como si a nosotros nos preocupara.

El gansterismo es nuestro método. Y está claro que hemos conseguido grandes beneficios con la guerra, hemos destruido Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Palestina, Siria –aunque ahí nos han dado una buena paliza- y controlamos a nuestros gánsteres aliados en muchos países del mundo.

No vamos a permitir que América Latina se nos escape de las manos, tenemos mafia dura ya instalada en Argentina, Brasil, México y vamos por nuestro “final team”.

¿O acaso no han visto cómo en todas nuestras películas y series y programas de eso que llaman realidad siempre gana el más fuerte y el menos escrupuloso?

Esa ha sido y es nuestra política desde siempre, desde la conquista del lejano Oeste y el exterminio de esos indios que decían que existía un derecho y otras formas de vida y relación humana…

Para eso y para que lo entiendan y lo acepten como algo natural hemos producido miles de películas y series sobre el triunfo de los colonizadores y cazadores de cabelleras.

En este capítulo la política de guerra continúa y la CNN sirve y ha servido siempre como un instrumento de guerra. Es un capítulo más.

Desde siempre la CNN ha lanzando ataques y ha hecho propaganda abierta contra el gobierno y el pueblo bolivariano.

Han acusado al gobierno de Venezuela de estar ligado al narcotráfico, de no respetar los derechos humanos y de todo tipo de aberraciones, pero hay un dicho popular, “tanto va el cántaro a la fuente que termina por romperse”.

Y es lo que ha pasado, el gobierno venezolano ha dispuesto una acción cautelar contra CNN y ha suspendido temporalmente su emisión en Venezuela. Esta es una medida ejemplar en defensa de la democracia, de la soberanía y la paz.

Ojalá en mi país, Argentina, donde la guerra informativa contra el gobierno kirchnerista fue constante y la difamación se instaló como modelo, se hubiera tomado una medida parecida; quizás hoy no estaría Argentina sumida otra vez en la noche neoliberal del gobierno de Macri, votado por una masa intoxicada de basura mediática, sin memoria y sin conciencia de clase, tanto como para votar a su verdugo.

La decisión de suspender la emisión de la CNN se produce después de que en un programa bodrio, de burda propaganda, llamado “Pasaportes en la sombra”, CNN aseguró que se vendieron 173 pasaportes en la embajada venezolana en Irak a miembros de la organización Hezbollah, intentando vincular al vicepresidente Tareck El Aissami, basándose para ello en el origen familiar libanés del vicepresidente venezolano, sin aclarar por supuesto que la familia El Aissami es de origen druso.

Dicho de otra manera, bastó su apellido para asociarlo con el islamismo. CNN infirió además que estos pasaportes servirían para la introducción de militantes yihadistas en EEUU, para perpetrar, con patrocinio venezolano, actos de terrorismo.

La canciller Delcy Rodríguez señaló que la principal fuente de CNN para su olla informativa “Pasaportes en la sombra” es Misael López, ex consejero legal de la embajada de Venezuela en Irak entre 2013 y 2015.

Según la Canciller venezolana, López mantiene una relación personal (de tipo sentimental) con Ana Argotti, quien es la actual abogada de Lilian Tintori, esposa de el máximo instigador de las guarimbas del 2014, Leopoldo Lopez, hoy en prisión.

Misael López fue despedido del servicio exterior venezolano luego de intentar extraer dinero de la embajada venezolana de forma ilegal en un banco iraquí, donde se presentó con un pasaporte, usurpando la identidad del embajador de Venezuela en Irak.

Además es acusado de intentar abusar sexualmente de una intérprete que trabaja en la embajada venezolana en Bagdad. “Es un delincuente que trató de robar el dinero de Venezuela, es un delincuente que quiso cometer delitos sexuales de una de nuestras trabajadoras en Irak”, reiteró.

El montaje de CNN viene a engrosar una serie de ataques y señalamientos muy estridentes contra la dirigencia del gobierno venezolano.

Esta campaña persistente está muy acompasada, por demás, con actores recalcitrantes antichavistas, lobbystas en EEUU ligados a Israel, al negocio armamentístico y financiero, y halcones que mantienen una agenda consistente de asedio.

Uno de ellos es Marco Rubio, quien usó la “investigación” de CNN para hacer señalamientos muy graves. Cuatro días después del reportaje de CNN contra Venezuela, el senador Marco Rubio –senador republicano por Florida- presentó el caso ante el Congreso de los Estados Unidos basando sus acusaciones en el contenido transmitido por CNN.

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