Miles de canadienses se han rebelando contra un nuevo proyecto de ley para combatir la islamofobia. Algunos de ellos temen que el movimiento podría traer una violación a la libertad de expresión, al derivarse la posibilidad de formular críticas al Islam.

LA DIPUTADA KALID PREGUNTA POR QUÉ LAS LEYES PROTEGEN AL CRISTIANISMO EN TODAS SUS RAMAS, AL BUDISMO, AL JUDAÍSMO Y NO AL ISLAMISMO

LA DIPUTADA KALID PREGUNTA POR QUÉ LAS LEYES PROTEGEN AL CRISTIANISMO EN TODAS SUS RAMAS, AL BUDISMO, AL JUDAÍSMO Y NO AL ISLAMISMO

El movimiento M-103 solicitó al gobierno “condenar la islamofobia y todas las formas de racismo sistemático y discriminación religiosa“, mediante un proyecto de ley presentado el pasado mes el diciembre de 2016 por la diputada del partido liberal Iqra Kalid, que fue discutido esta semana en el Parlamento y probablemente se vote en marzo o abril.

Desde que fue conocida la iniciativa, llovieron las peticiones para impedir su aprobación, que ha logrado hasta el momento más de 150.000 firmas y que supone el comienzo de un calvario para Kalid.

La petición resalta las contribuciones hechas por los musulmanes a lo largo de la historia y llama a la Cámara de los Comunes para reconocer que “los individuos extremistas no representan al islam” y por tanto se deben condenar ‘todas las formas de la islamofobia’.

El agrio debate se palpa en las calles, dividiendo a la población de forma radical no sólo en los centros de trabajo o los restaurantes, sino en los propios hogares, los medios periodísticos y en Internet, donde la mayor parte de los usuarios defienden el derecho a criticar ciertos aspectos del las creencias musulmanas.

Una famosa activista y reportera llamada Pamela Geller, conocida por sus posiciones anti-islamistas, que vive y trabaja en Nueva York, ha sido entrevistada en varios canales canadienses en los que advierte al gobierno de Trudeau que el país puede caer bajo ley de la Sharia, base de la religión musulmana.

En respuesta a la moción, Iqra Kalid, de origen pakistaní, está recibiendo numerosas amenazas e insultos racistas que la propia diputada leyó durante los debates en el Parlamento hace solo unas horas. En los mensajes se decía: “Hay que matarla” o “¿Por qué la dejamos entrar en Canadá?”.

El primer ministro ha defendido a Kalid e intentado calmar los ánimos, alegando que el proyecto de la diputada liberal no contempla la prohibición de las críticas, sino la condena del odio y la intolerancia.

En cualquier caso, según los expertos, no tiene posibilidad alguna de ser aprobada.logo rt

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