La respuesta de Moscú a los crímenes del régimen ucraniano de Piotr Poroshenko y a la parsimonia e ineficacia flagrantes de los miembros de la OSCE en territorio de Donbáss ante los bombardeos contra civiles, ha sido tan inesperada como desencadenante de una alegría más que justificada entre los habitantes de la región, golpeada por los ataques del régimen neonazi que ya han provocado más de 10 mil víctimas mortales, entre ellas decenas de niños/as.

LA INTELIGENCIA, PERSPICACIA Y OPORTUNIDAD DEL DECRETO HACE QUE MILES DE PERSONAS PUEDAN SENTIRSE ALGO MÁS PROTEGIDAS ANTE LOS ATAQUES DEL RÉGIMEN NEONAZI DE PIOTR POROSHENKO

LA INTELIGENCIA, PERSPICACIA Y OPORTUNIDAD DEL DECRETO HACE QUE MILES DE PERSONAS PUEDAN SENTIRSE ALGO MÁS PROTEGIDAS ANTE LOS ATAQUES DEL RÉGIMEN NEONAZI DE PIOTR POROSHENKO

Los pasaportes expedidos por las autoridades rebeldes en las regiones del este de Ucrania son ahora reconocidos como válidos por Rusia, según un decreto firmado por el presidente ruso, Vladimir Putin.

«Los documentos de identidad, o diplomas escolares, universitarios y profesionales, certificados de matrimonio, nacimiento o defunción (…) emitidos por las autoridades de las repúblicas citadas, son reconocidos como válidos por Rusia», anunció el decreto que afecta a las repúblicas de Donetsk y Lugansk.

«Los ciudadanos de Ucrania y los apátridas que residen en él ahora pueden entrar y salir de Rusia sin visado», reza el decreto entró en vigor ayer 18 de febrero.

Estas medidas, no obstante, tienen un carácter temporal, hasta que la situación en las regiones de Donetsk y Lugansk no se vean amenazadas por Kiev y se encuentre una solución política sobre la base de acuerdos de Minsk, que incumplen repetidamente las autoridades de Ucrania.

De inmediato, el gobierno ucraniano ha denunciado el decreto por una presunta “violación de las leyes internacionales”, cuando resulta evidente que ese régimen lleva incumpliendo las normas más elementales referidas a los conflictos bélicos, bombardeando objetivos civiles con armas prohibidas que ya han causado más de diez mil muertes.

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