Existían especulaciones sobre cuál sería la política exterior del nuevo gobierno de los Estados Unidos.

LA ESPOSA DEL TERRORISTA VENEZOLANO LEOPOLDO LÓPEZ, POSA ENTRE TRUMP Y PENCE

LA ESPOSA DEL TERRORISTA VENEZOLANO LEOPOLDO LÓPEZ, POSA ENTRE TRUMP Y PENCE

Donald Trump, candidato, había construido una imagen de rupturas por-venir. El panorama era más claro visto desde y para Venezuela: ¿era una posibilidad real -aún dentro de las disputas que se iban a abrir dentro de Estados Unidos- que un nuevo presidente cambiara la política exterior hacia Venezuela?

La respuesta, para quienes tenían dudas, llegó como una serie de guantazos durante los días recientes. El primer golpe fue al recientemente electo vicepresidente de la República, Tareck El Aissami.

Las acusaciones, emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, señalaron al vicepresidente de ser facilitador desde el 2008 -cuando se desempeñaba como Ministro de Relaciones Interiores y Justicia- del traslado de narcóticos y de ser propietario directo de cargamentos de hasta 1 tonelada.

El paquete de acusaciones incluyó también el vínculo con carteles de droga de México y Colombia, entre otros.

El diagnóstico sería el siguiente: se trataría de un narco-Estado, capitaneado desde el Gobierno. América Latina/drogas/carteles/corrupción: una película clásica de Hollywood.

Esto no fue todo. Para darle más impacto al golpe, se acusó a El Aissami de mantener estrechos vínculos con la organización Hezbolá, y el Gobierno de la República Árabe de Siria.

No solamente narco-Estado entonces, sino narco-terrorista-Estado. Visto desde Venezuela -excpetuando los análisis mayameros locales de los escuálidos- no tiene asidero.

Visto en cambio desde las matrices internacionales de análisis de los gobiernos del mundo, el panorama es diabólico.

Se trata de la combinación del mal: drogas y terrorismo en una dictadura populista en decadencia. ¿No surte efecto en la opinión pública, el gran sentido común mundializado de occidente?

nte un Estado que vende pasaportes auténticos a terroristas de Medio Oriente y narcotraficantes. Las fuentes no son creíbles. Dos de los principales testigos son: un prófugo de la justicia venezolana y un golpista del 2002.

¿Importa de cara a la construcción de la mentira? No. Lo que importa es la matriz, el rumor que de tanto repetirse se torna verdad, la idea que se instala como verdad.

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