El racismo y los prejuicios de clase afectan a todas las capas del sistema judicial estadounidense, pero las autoridades no intentan acabar con esa lacra, opina Paul Wright, director ejecutivo del Centro de Defensa de los Derechos Humanos.

EN EE.UU., COMO EN ESPAÑA, LAS SENTENCIAS JUDICIALES DEPENDEN DE LA CLASE SOCIAL, LA ETNIA Y DEL DINERO DEL CONDENADO/A

Los afroamericanos son más propensos que los blancos a ser condenados por crímenes que no cometieron, según un estudio reciente.

“Los afroamericanos representan sólo el 13% de la población de Estados Unidos, pero a esas etnias pertenecen la mayoría de las personas inocentes, injustamente acusadas ​​y condenadas, antes de ser exoneradas de su culpa, meses o años más tarde.

El 47% de las 1900 personas exoneradas de los cargos presentados contra ellas, que figuran en el Registro Nacional (de acuerdo con cifras de octubre de 2016) y la gran mayoría de los más de 1 800 acusados ​​injustamente, detenidos y condenados por crímenes inexistentes, que supondrían quince enormes escándalos a nivel estatal para la policía, pertenecían a las comunidades negras en los EE.UU. y jamás se indemnizó a ninguno de ellos pese a los reclamos legales presentados en su día, señala el informe.

Paul Wright, además editor de la revista mensual Prison Legal News, examina los hallazgos de este informe y considera que lo único sorprendente es que estos números no sean de mayor calado.

“Este país es uno de los territorios donde sería justo afirmar que el racismo y los prejuicios de clase impregnan todos los niveles del sistema de la justicia penal en los Estados Unidos. Un sistema que decide quienes deber ser arrestados, juzgados, encontrados culpables y condenados”, explica Paul Wright.

Los autores del estudio se centraron en tres tipos de casos: asesinato, asalto sexual y delitos relacionados con el tráfico de estupefacientes.

“No han examinado otras violaciones de la ley, como los disturbios de orden público, la posesión ilegal de armas de fuego, por ejemplo… Me parece que estos números son realmente bastante modestos”, comenta el experto.

Según ese informe, los afroamericanos tienen cinco veces más probabilidades de ir a la cárcel por posesión de drogas que los blancos. Si uno echa mano de los datos de exculpaciones, tendremos que, aunque fueran inocentes, los ciudadanos negros tienen 12 veces más probabilidades de ser condenados por delitos relacionados con las drogas que los blancos.

Sin embargo, según Wright, no hay ninguna iniciativa real para corregir este grave problema, porque la clase dominante estadounidense parece “enormemente satisfecha” de que las cosas estén así.

“Contamos con un sistema de justicia penal que funciona como una herramienta de control social”, rubrica el experto en DDHH.

Citando otros estudios, Wright señaló que aproximadamente el mismo porcentaje de negros y blancos utilizan drogas ilegales, pero existe una enorme disparidad de criterios en el momento del arresto, del procesamiento y de la sentencia, dependiendo del estrato social, económico y del color de la piel del condenado.

Las personas de clase elevada y ricas, acusadas y condenadas a prisión, podrían contarlas con los dedos de una mano, señala el experto.

Para Wright, una de las soluciones a este problema podría ser la de establecer un sistema de defensa y de financiación jurídica equilibradas en cada caso, con el fin de asegurar a los acusados ​​sin recursos económicos una defensa digna de ese nombre.

“Pero, de nuevo, debo asegurar que existe muy poca voluntad política para llevar a cabo esos cambios”, añade.

Este nuevo estudio también observó que los asesinos convictos de raza negra, tenían aproximadamente un 50% más de probabilidades de ser inocentes que otros, pero permanecerían en prisión incluso años.

De acuerdo con Paul Wright, esta es otra muestra de que el sistema judicial de Estados Unidos es un “régimen de castas”.

Creo sinceramente que en Estados Unidos, se obtiene la justicia que quieres, si la puedes pagar. En este estudio, nadie ha podido nombrar a un solo individuo rico y blanco, que haya sido condenado por un crimen que no cometió“, concluye Wright.

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