En 2016, el mercado inmobiliario de China se desarrolló con celeridad. Frente al drástico aumento de los precios de la vivienda a lo largo de 10 meses consecutivos, las autoridades chinas emitieron una serie de políticas para controlar al sector.

Ahora, la tarea de establecer un mecanismo de desarrollo sano y estable del mercado para que todos los ciudadanos tengan un hogar figura en el centro de atención.

En la edición de hoy de nuestra serie “Bienestar del pueblo” hablaremos sobre el mercado inmobiliario de China.

Hace poco tiempo, el señor Zhang vendió su apartamento en Shanghai para poder comprar uno más grande. Esto coincidió con la entrada en vigor de la nueva política inmobiliaria del gobierno municipal.

De acuerdo con la normativa anterior, alguien que vendía su vivienda para comprar una nueva podía atenerse a los beneficios asociados a una primera compra.

No obstante, la nueva regulación ya no ampara este tipo de transacciones, por lo que el señor Zhang ahora tiene que realizar un pago inicial del 70 por ciento de la hipoteca en lugar del 30 por ciento de antaño.

Señor Zhang, comprador de vivienda, dice: “En el pasado sólo tenía que pagar dos millones de yuanes de entrada de hipoteca. Esto era perfecto para mí. Sin embargo, ahora tengo que pagar alrededor de cuatro millones. Es el doble, y supone una mayor presión para mí. No puedo pagar tanto dinero de una sola vez”.

El señor Zhang tuvo que posponer sus planes de comprar un apartamento más grande. Según los expertos, el objetivo de esta serie de medidas regulatorias es poner fin al apalancamiento del sector, romper las burbujas y evitar la entrada de fondos financieros en el mercado inmobiliario.

Chen Zhi, secretario general de Asociación de Bienes Raíces de Beijing, señala: “La incertidumbre asociada a los precios de la vivienda en 2016 respondió a varios factores, entre ellos el suministro de la tierra, la búsqueda de ganancias por parte de las empresas y la presión de una economía a la baja. Cuando las viviendas devienen capital de riesgo, surgen burbujas en el mercado. El objetivo principal de tener una vivienda ya no es habitarla”.

A partir de noviembre de 2016, los precios de la vivienda en 15 ciudades chinas experimentaron una notable caída gracias a las medidas regulatorias.

Los expertos, por su parte, afirman que aún es necesario establecer un mecanismo a largo plazo para garantizar el desarrollo sano y estable del mercado.

Liu Heng, asesor del Consejo de Estado de China, indica :”En primer lugar, es necesario impulsar la renta al igual que la venta. Actualmente nos queda mucho trabajo que hacer para regular el mercado de alquileres. Si este mercado fuera estable, muchos jóvenes no se verían obligados a comprar una vivienda. Esto es algo importante. Asimismo, el suministro de la tierra constituye una herramienta de control. Si el gobierno suministrase más, el precio bajaría en consecuencia”.

Un razonable suministro de tierra también serviría para implementar adecuadamente la política residencial porque orientaría el movimiento de los recursos humanos.

Qiu Baoxing, ex vice ministro de Vivienda y Desarrollo Urbano-Rural de China, dice :”La tierra que suministramos para las metrópolis no es para su casco principal sino para las ciudades satelitales. El objetivo es que parte de la población se mude a estas urbes”.

Sin embargo, para que las viviendas vuelvan a ser lugares para vivir es necesario encontrar un equilibrio dinámico entre el desarrollo de la industria y la seguridad social.

Chen Zhi expresa: “La vivienda es una necesidad primordial en la vida, pero también tenemos que alentar y proteger sus otras funciones, siempre y cuando estén dentro de un rango razonable. Nuestro objetivo es encontrar un equilibrio dinámico entre el crecimiento económico, el desarrollo del sector inmobiliario y la seguridad social”.

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