El día después de la noche de las elecciones se escucharon mediáticos suspiros de alivio, mezclados con miles de conjeturas y preguntas sobre el posible nuevo gobierno holandés, cuya formación se anunció tan laboriosa como larga en el tiempo.

SOLO LOS HIPÓCRITAS, LOS INGENUOS Y LOS ILETRADOS ENCUENTRAN DIFERENCIAS ENTRE MARK RUTTE Y GEERT WILDERS, CUANDO AMBOS PERTENECEN A LA DERECHA HOLANDESA PURA Y DURA

La revolución populista de Geert Wilders tendrá que esperar”, decía Claes de Vreese, profesor de Comunicación Política en la Universidad de Amsterdam, aunque también señala que el Partido de la Libertad de Wilders había ganado 5 asientos en comparación con 2012, aumentando así su representación parlamentaria hasta los 20 escaños y siendo por tanto el segundo mayor partido en la cámara baja.

“El verdadero ganador, sin embargo – continúa De Vreese- es Mark Rutte, Primer Ministro que, a pesar de perder ocho asientos en comparación con 2012, queda con 33 diputados y sigue siendo claramente el colectivo al que el rey de Holanda encargará la complicada tarea de formar gobierno”, señala el profesor, que añade:

“Rutte es consciente de que ha derrotado al representante de la xenofobia islámica y que los verdes y parte de la izquierda han logrado sendos aumentos de votos”.

Wilders, por su parte, pese a la alegría mediática (la misma que bufó contra Trump, pero no contra Macri o Temer) decía sonriente: “Éramos los terceros, ahora somos los segundos. La próxima vez que quedaremos primeros”.

Inmediatamente, las grandes cancillerías de Europa, comenzando por París y Berlín, felicitaron a Rutte y animaron a los ciudadanos franceses y alemanes a seguir el ejemplo holandés, derrotando a los euroescépticos en las elecciones de abril-mayo y septiembre, respectivamente.

“Holanda es un buen socio y un país amigo – dijo la canciller Angela Merkel, a la que las encuestas no le son muy favorables,- y estoy muy contenta por la alta participación (casi el 80%) que respondido a Europa con una señal clara y rotunda”.

El candidato francés de centro (derecha), Emmanuel Macron, que será muy probablemente el rival de Marine Le Pen en la segunda jornada electoral, afirmó que “Holanda ha frenado el avance de la extrema derecha, como debería suceder en mi patria“.

Hollande, el presidente saliente (por fortuna para Francia) habló del resultado de los comicios en Holanda como una “declaración clara contra el extremismo”.

Pero más allá de las alegrías superficiales, el líder holandés tiene un enorme reto por delante, cual es crear un gobierno estable de aroma centro-derechista, con un parlamento atomizado en 13 partidos, entre los que destacan los liberales progresistas y europeístas, ambos con 19 asientos y la “izquierda ecologista” (Groen) de Jesse Klaver, una suerte de partido piji-progre, estilo Club de Fans de Pablito, que logró saltar de 4 a 14 asientos en la cámara baja.

PARA EL PROFESOR DE VREESE, LA FORMACIÓN DE GOBIERNO EN HOLANDA ES MUCHO MÁS COMPLICADA DE LO QUE PARECE

“En un Parlamento tan fragmentado – resume el profesor De Vreese – Rutte tiene la ineludible tarea de dialogar con vistas a solidificar un ejecutivo estable, algo muy complicado, ya que, como mínimo, debe contar con tres fuerzas que le proporcionen los 43 escaños que dan la mayoría simple en la cámara. Creo que, descartando a Wilders y a los socialistas, el gobierno podría reunir a democristianos, liberales de centro e incluso a los Verdes, pero las contrapartidas que todos ellos pongan en la mesa, harán que las negociaciones sean largas y muy complicadas”.

No olvidemos que, a su pesar, Rutte tiene “prohibido” por la UE aliarse con su socio más natural, que es el partido de Wilders.

Y la última solución señala a la posibilidad de conformar un gobierno en minoría, que sin duda se enfrentaría a toda clase de problemas a la hora de lograr una mayoría entre los 150 diputados/as.

Nadie quiere apostar, pero el euroescepticismo aún no ha dicho su última palabra en Holanda.

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