Un documento plagado de inconsistencias, datos manipulados, medias verdades y silencios sobre los actores implicados en la guerra contra Venezuela.

LUIS ALMAGRO FUE EL OPERADOR INTERNACIONAL MÁS AGRESIVO EN CONTRA DE VENEZUELA DURANTE TODO 2016. ASUMIÓ POSICIONES QUE QUEDARON TOTALMENTE DESCOLOCADAS DE LA REALIDAD ANTE LA INSTALACIÓN DE UNA MESA DE DIÁLOGO ENTRE EL GOBIERNO VENEZOLANO Y LA MUD QUE, COMO LO RECONOCIERON LOS PRINCIPALES ANALISTAS DEL ANTICHAVISMO, GOZABA DEL RESPALDO DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL.

Entrando en materia

El informe de 75 páginas presentado por el secretario general de la OEA Luis Almagro el 14 de marzo, concentra las líneas discursivas y semánticas más acabadas que configuran el expediente por la intervención extranjera en Venezuela.

Esencialmente su cartografía intenta dibujar un “Estado fallido“, donde el estatus de la cuestión venezolana supera (según el enfoque de Luis Almagro) cualquier límite nacional y político para su tratamiento, exigiendo su resolución por vías extrapolíticas y excepcionales, a través de medidas de fuerza y asedio, tanto en lo diplomático, político y financiero.

El vértigo impuesto a la necesidad de buscar una salida conflictiva a la coyuntura venezolana se hace más que evidente, argumentando que no existe otra opción que no sea la de romper las reglas del juego político, desconocer la Constitución y el Estado de derecho.

Justamente lo que ponen en relieve las trágicas guerras recientes en Medio Oriente (Siria y Libia), es que todo proceso de intervención (directa o indirecta, diplomática y financiera primero, luego bélica) requiere de una semántica y un marco narrativo elaborado que la justifique, un expediente para criminalizar a los países víctimas de asedio.

El informe de Luis Almagro, más allá de que su presentación por sí misma no conlleve automáticamente a un respaldo indondicional de la OEA contra Venezuela en esos términos, es el punto clímax de lo que Venezuela tiene años denunciando (y que ha sido ridiculizado por los sectores antichavistas): el país es víctima de una agenda extranjera que busca una transición política por fuera de la Constitución, a favor de los aliados locales de los poderes fácticos y corporativos que gobiernan los Estados Unidos.

RETRATO PSICOLÓGICO DE LUÍS ALMAGRO, TERROR DE LA DEMOCRACIA Y MERCENARIO DE LA C.I.A.

El informe en cuanto táctica diplomática no es el objetivo fundamental de este análisis. Sin embargo, es menester recalcar que tan latente está la amenaza de la intervención, que los poderes que operan detrás de esta agenda internacional lo llevaron hasta el límite de su preparación discursiva, colocando todos los dispositivos y detonadores en la trama política internacional.

Sea como se desarrolle la arena internacional a partir de ahora, debe tenerse en cuenta como elemento central ese punto de no retorno violentado y la declaración de los verdaderos intereses contra Venezuela.

Hay significados y expresiones que configuran la columna vertebral del documento y que equilibran lo que por la vía de las medias verdades y las inconsistencias estadísticas, le hacen perder credibilidad.

Este ataca directamente el aspecto de la memoria colectiva al construir una falsa frontera entre el presente y el pasado: el informe de Luis Almagro propone “restaurar” la democracia representativa en Venezuela.

El documento, visto desde la óptica del márketing y la publicidad, es un acto de venta de ese futuro construido con base a las desgracias del pasado.

Desmonte de las principales inconsistencias y medias verdades del informe

En el desarrollo del informe algunas inconsistencias y mentiras resaltan más que otras, no tanto por sus exageraciones sino por el ahínco colocado en darle verosimilitud.

A continuación desmontamos los elementos que configuran la narrativa central del informe.

“El gobierno saboteó la mesa de diálogo instalada en Venezuela”.

Luis Almagro fue el operador internacional más agresivo en contra de Venezuela durante todo 2016.

Asumió posiciones que quedaron totalmente descolocadas de la realidad ante la instalación de una mesa de diálogo entre el Gobierno venezolano y la MUD que, como lo reconocieron los principales analistas del antichavismo, gozaba del respaldo de la comunidad internacional.

Aunque presionado por las circunstancias a tener una postura cercana a la neutralidad, nunca evitó mostrar su descontento contra la Mesa de Diálogo y contra la participación de sectores antichavistas en ella.

Luis Almagro no menciona, por ejemplo, que el retiro del diálogo por parte de la MUD fue un ejercicio de control de daños, de contención de un acelerado desplome de su base de apoyo político frente al aluvión de críticas generadas, ante la imposibilidad de llevar a cabo sus promesas: referendo revocatorio, elecciones generales y enjuiciamiento político a Maduro.

El ataque al diálogo en el informe es una excusa para negarlo como posibilidad y sustituirlo por un escenario de conflicto prolongado, sin solución política y constitucional.


RECOMIENDO LEER EL TEXTO COMPLETO

http://misionverdad.com/COLUMNISTAS/almagro

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