Los dirigentes de varios países del sur europeo celebraron en Madrid un encuentro en el que escenificaron un nuevo esperpento “democrático”, tras haber apoyado la violación del derecho internacional perpetrado por el gobierno de Donald Trump.

Para continuar en esa línea, los líderes de Italia, Francia, Grecia, Chipre, Portugal y Malta se reunieron en franca armonía con Mariano Rajoy, jefe de uno de los partidos más corruptos del continente, asegurando que lucharán contra el terrorismo y apoyarán cualquier acción militar de EE.UU. contra Siria.

Para ello, el gobierno español decidió continuar con sus envíos de armas a Arabia Saudita, principal financiero del ISIS, Al Qaeda, Al Nusra y todos los colectivos que asolaron Libia, Irak y Siria.

Una forma muy particular de combatir esa plaga y asegurar que los yihadistas sigan matando en París, Estocolmo, Berlín, Bruselas o Madrid, para mantener un estado de excepción generalizado.

En contraste con esa miserable hipocresía, destaca la valentía y dignidad de un miembro del cuerpo de Bomberos de la Diputación de Bizkaia que, hace menos de un mes, se negó a participar en la supervisión de los trabajos de carga de 26 contenedores con armas y explosivos con destino a Arabia Saudita, por lo que se enfrenta a una sanción de entre dos y cuatro años de suspensión de empleo y sueldo, lo que le provocaría una situación económica muy compleja.

Una vez más, un humilde trabajador da lecciones de ética y dignidad a los canallas que gobiernan Occidente.

 

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