Hace más de un año, el Estado Mayor ruso calificaba de “prematuro” hablar de la victoria sobre el ISIS, Al Nusra, Al Qaeda y el resto de los colectivos terroristas que operan en Siria junto a los llamados “rebeldes” de la oposición armada, ya que todos esos grupos yihadistas siguen recibiendo dinero y armas desde diversos puntos de la geografía global, sobre todo desde Arabia Saudita, Turquía, Israel, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia y Francia, a través de empresas de armamento, que reciben a su vez, como pago, el petróleo que controlan los mercenarios del DAESH tanto en Libia como en Siria.

Es pronto para hablar de una victoria total sobre los terroristas en Siria“, declaraba Andréi Kartapólov, subjefe del Estado Mayor del Ejército ruso, a varios medios de la Federación rusa, destacando que, “pese a las grandes pérdidas y a la deserción masiva en sus filas, los terroristas siguen ofreciendo resistencia a las fuerzas gubernamentales”.

Esa ayuda viene acompañada, en ocasiones, por los ataques estadounidenses a las bases aéreas del país o por los atentados con armas químicas, perpetrados por los grupos rebeldes, para que los medios culpen a las FFAA sirias, cuando se hace evidente la participación de los Cascos Blancos en tales crímenes.

El programa “Punto en la I“, de Telesur, analiza el drama que vive el pueblo sirio desde hace seis años, provocado por las ansias expoliadoras de Washington y Bruselas, padrinos del ISIS, junto a sus aliados más ricos en Oriente Medio: Arabia Saudita e Israel.

 

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