El Gobierno de Estados Unidos lanzó una poderosa bomba no nuclear en la provincia afgana de Nangarhar, ubicada en el este del país, lugar donde se encontraban miembros del grupo terrorista autodenominado Estado Islámico.

Se trata de una bomba de diez toneladas, la más grande de todas las existentes, lanzada desde un avión MC-130, comandado por las Fuerzas Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

Sin embargo, el presidente niega que él diera la orden de arrojar tamaño artefacto, del que todavía se desconoce el número de víctimas y destrozos que haya causado.

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