De las 112 víctimas mortales provocadas por el ataque yihadista a la caravana de refugiados sirios que se trasladaba de Kafraya a Alepo, 58 eran niños, 124 heridos, y 200 desaparecidos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Siria ha enviado dos cartas a la ONU, una para el secretario general y otra para el presidente del Consejo de Seguridad, con motivo del reciente atentado en el barrio de Al Rashidín, en las afueras de Alepo.

Según el Ministerio sirio, el atentado fue una reacción de los terroristas al éxito del Ejército sirio en la lucha contra Daesh y Frente Fatah al Sham —anteriormente conocido como Frente al Nusra—, ambos proscritos en Rusia y otros países.

Así, este ataque señaló la inconsistencia de los extremistas de realizar el alto el fuego que permitió efectuar la evacuación de los habitantes de las localidades de Fua y Kefraya, han afirmado desde Damasco.

El Gobierno de Siria ha subrayado una vez más la necesidad de unir los esfuerzos de la comunidad internacional para combatir el terrorismo en coordinación plena con Damasco.

Además, ha sostenido en estas cartas la falta de reacción por parte de Occidente hacia este trágico atentado.

“Cabe señalar que algunos países que afirman ser defensores de los derechos humanos no han condenado este ataque que solo puede considerarse un crimen de guerra y un crimen de lesa humanidad“, se afirma en el documento.

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