Hace más de 4 años, el primer ministro jordano, Abdalá Ensur, anunciaba a bombo y platillo que la monarquía de ese país no formaría parte de una guerra contra Siria, además de asegurar que tampoco serviría de plataforma para lanzar ataques contra Damasco.

Cuatro años más tarde, el régimen jordano olvida sus promesas y sirve de base para que yihadistas y mercenarios, con la ayuda de Gran Bretaña y EEUU, prosigan sus actividades criminales contra Siria, en tanto el presidente estadounidense, Donald Trump, tras repetir las mismas mentiras que su antecesor, acusando falsamente a las FFAA sirias de un ataque químico, deja claro su control sobre la monarquía hachemita.

Anuncios