Todas las agencias de inteligencia estadounidenses están buscando un “submarino traidor” dentro de la C.I.A., que habría proporcionado información confidencial a WikiLeaks.

WIKILEAKS DISPONE DE MÁS DE 450.000 CORREOS DE LA CIA, QUE DEJAN AL DESNUDO LAS TRAMAS DEL GOBIERNO DE LOS EE.UU. PARA CONSPIRAR EN TODO EL GLOBO, ESPECIALMENTE EN RUSIA, EUROPA Y LATINOAMÉRICA

La cadena CBS informó que el 19 de abril se abrió una profunda investigación, que derivará en una persecución no menos precisa y exhaustiva, entre la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) y la Agencia Central de Inteligencia ( CIA), para identificar y detener a los culpables.

¿El objetivo? Hallar y desmontar la célula (se descarta que sólo se trate de un informante) desde donde salen las filtraciones de tantos documentos secretos de la CIA, publicados por WikiLeaks.

Fuentes cercanas a la investigación han revelado a CBS News que, tanto la Agencia Central de Inteligencia como el FBI, no descansan en la búsqueda de personas que tienen acceso a “material sensible” y pudieran haber entrado en contacto con Julian Assange y el portal Wikileaks, a través de una red de enemigos del gobierno estadounidense, dentro y fuera del país.

La cadena Columbia Broadcasting System informó que la mayoría de los documentos divulgados por Wikileaks procedía de un mismo departamento de la CIA, que se encuadra en el llamado “ala de alta seguridad”.

Sin embargo, de acuerdo con otras fuentes, cientos de personas tendrían acceso a los datos confidenciales, por lo que la caza y captura se presenta complicada. “Los investigadores están estudiando listas con miles de nombres‘, señaló un funcionario a los medios.

Altos cargos de las agencias de inteligencia estadounidenses declararon a Reuters el pasado 8 de marzo, que las pesquisas internas se centran tanto en agentes situados en territorio norteamericano como fuera de él, como sospechosos de haber revelado información confidencial a Wikileaks.

Desde principios de marzo, este portal ha publicado miles de documentos de la CIA, cuyo nombre en código es Bóveda 7, dejando al descubierto las actividades de la Agencia en el ámbito de la vigilancia electrónica y el hackeo de sistemas de seguridad informática de otras naciones como Alemania, Francia, Rusia o Italia.

Los denunciantes habrían dado a conocer todo un arsenal cibernético gigante, que permite a la CIA controlar un sinnúmero de objetos: teléfonos inteligentes, tabletas, televisores y vehículos dotados de Wi-Fi.

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