No hay que ser un lince, ni adivinador con carné, para pronunciarse sobre quiénes serán los dos candidatos más votados en la primera ronda de las elecciones francesas… y el ganador en la segunda e inevitable vuelta.

ENTRE MACRON Y LE PEN HAY UNA DIFERENCIA: QUE LE PEN NO TIENE PENE

En general, los sondeos y encuestas no suelen gozar de la deseable fiabilidad, pero en Francia contienen algunos gramos más de confianza que en España o Estados Unidos, donde además de las mentiras habituales con las que se divierten las personas que participan del juego, los “creadores de opinión” obedecen siempre al mismo patrón, en el sentido empresarial del término: a la socialdemocracia neoliberal más burguesa.

Por mi parte, la quiniela es sencilla. Apuesto una botella de Ribera del Duero a que Marine Le Pen y Emmanuel Macron, ambos candidatos de la derecha, serán los vencedores de esta primera etapa de hoy domingo. Un dúo cuyos componentes competirán por el sillón presidencial el próximo 7 de Mayo.

Y puesto ya a dilapidar vino tinto, me arriesgo a poner otra botella sobre el blog, anunciando que, en esa fecha, Macron obtendrá la victoria, porque en la segunda vuelta contará con los millones de votos de aquellos electores/as que optaron por Melenchon, Fillon o Hamon.

El pueblo de la egalité, liberté y fraternité, es prisionero de las sectas perrodísticas.

La Gran Mafia Mediática europea, en su totalidad, desde el lunes  24 de abril al 6 de mayo, arremeterá contra Le Pen con la misma furia que desplegó en diarios, radios, internet y TV contra Donald Trump, aunque Macron sea un político mucho más despreciable y peligroso que la rubia parisina, en cuyo programa se defienden, al menos, dos puntos muy comprensibles: la salida de la Unión Europea y de la moneda única.

Los medios cumplen las órdenes de “arriba”: Washington y Bruselas, o si lo prefieren, del F.M.I. y el Banco Mundial, cuyas voluntades pasan por encima de las normas más elementales del periodismo: objetividad, rigor y veracidad. Y la orden hoy es sencilla: no toleraremos un nuevo Brexit.

La politóloga española Anna-Clara Martínez da en el clavo, cuando afirmaba en Ria Novosti que el Partido Socialista en estos comicios no tiene ya nada que decir, pero yerra (toco madera) cuando pronostica que Fillon pasaría a la segunda ronda.

Hoy, en Francia, pocos son los que dudan que el “socialismo” aplicado por François Hollande, el presidente más impopular en toda la historia de la Vª República, ha sido el detonante del espectacular ascenso del Frente Nacional y de su lideresa Le Pen.

Sin embargo, un gran sector de la sociedad francesa rechaza la idea de nombrar a una presidenta a la que los medios califican como racista, homófoba y ultranacionalista, por lo que, insisto, Francia dejará el falso socialismo de Hollande, el mandatario que confesó “haber ordenado asesinatos selectivos” (sin que la justicia de su país tomara medidas legales en su contra), para continuar por el mismo camino europeísta, estafador, castrador de salarios y pensiones, financiero del terrorismo yihadista, servidor del FMI y de la Casa Blanca.

Hoy no es uno, sino dos los fantasmas que recorren el mundo: el terrorismo (apadrinado por EEUU, Europa, Israel, Arabia Saudita y Qatar) y el ultraderechismo occidental, hermano del primero, que venimos padeciendo desde el 11 de Septiembre de 2001.

El derribo de las Torres Gemelas fue la señal para poner en marcha el IV Reich a ambos lados del oceáno Atlántico.

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