La democracia chilena destaca por la dureza de las condiciones en las prisiones, la violencia y la discriminación contra mujeres, niños, personas lesbianas, gay, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI).

Pero además de ello, el gobierno de Michelle Bachelet no es capaz de eliminar el conflicto social y la discriminación de las poblaciones indígenas, además de generar miles de denuncias acerca del uso de los malos tratos y violencia gratuita por parte de las fuerzas de seguridad.

La guinda de este pastel “socialista” la pone el senador chileno Alejandro Navarro, quien  denunció ante la Fiscalía la falta de atención médica que padece el pueblo de este país.

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