Hay juegos de manos especialmente diseñados para entretener a menores. Uno de los más sencillos, que lógicamente encanta a los niños, consiste en colocar una carta de la baraja en el primer lugar del mazo, meterlo en un bolsillo y al final del mismo, extraer la carta en el lugar que decida la audiencia.

LOS MAGOS DE LA DEMOCRACIA CONOCEN LOS TRUCOS MÁS SENCILLOS PARA ENGAÑAR A SUS PÚBLICOS

El presunto mago, teniendo ya el paquete en el bolsillo, pregunta a los chavales: “Hay cuatro palos en la baraja. Elegid dos, por favor“. Luego les pide que escojan cinco cartas más. Un segundo después solicita que de esas cinco escojan 3, luego dos y luego la definitiva, hasta conseguir que los presentes opten por la carta que el prestidigitador ha situado en ese primer lugar del mazo.

Posteriormente pregunta: “Hay 40 cartas, y las voy a ir sacando una a una. ¿En qué lugar, del 1 al 40, queréis que salga esa carta que habéis elegido?“.

Las elecciones presidenciales de los sistemas (regímenes) republicanos, como el francés, recuerdan mucho a ese presunto juego de “magia”.

Oigan, por favor, elijan dos de entre estos diez aspirantes a la presidencia”. El previamente elegido está en el bolsillo, situado en el primer lugar del mazo.

Para colmo, el mago juega con el aplauso de la práctica totalidad de los medios de comunicación, mientras quienes pedían otra carta de la baraja, se ven casi obligados a elegir aquella que no deseaban.

 Los poderes de que se dotan al presidente, superan en mucho los que detenta cualquier dictador; desde decretar un estado de excepción a ordenar el bombardeo de un país, sin que la agresión vaya precedida de una declaración de guerra.

El parlamento galo (en este caso, la Asamblea Nacional) debe permanecer mudo. De ahí, que personajes tan criminales como François Hollande, Petro Poroshenko o Mauricio Macri, sean ejemplos preclaros a los que defienden la Unión Europea y la OEA cuando hablan de democracia.

De ahí también, que en las próximas elecciones legislativas de Junio, tras el juego de la primera y segunda vuelta, los diputados que llegue a la Asamblea Nacional disfruten de un cómodo trabajo, sin horario, con gratificaciones de todo tipo y un buen salario durante cinco años, en nombre del pueblo francés.

Bueno, para ser honestos, de poco más de la mitad de esa población, porque el resto ya sabe el truco de memoria.

Anuncios