Las habituales reuniones y comilonas que mantienen ciertos empleados de La Secta con la dirección del Club Fans de Pablito, aumentaron en estas últimas semanas.

ME PREGUNTO CUÁNTO DINERO HABRÍA QUE PAGAR A CUALQUIER SECTA MEDIÁTICA, PARA QUE TE LANCEN COMO PARTIDO POLÍTICO, MERCED A UNA CAMPAÑA PROMOCIONAL MÁS CARA QUE MIL ANUNCIOS DE CODORNIÚ

La consigna es: “Vamos a cargarnos al Partido Popular y su Trama Corrupta“. El primer número: presentación sorpresiva de una moción de Censura contra Mariano Rajoy.

No es torpe no, la intención. Me gusta la idea de la defenestración del gallego; este nuevo invento del Club socialdemócrata sería defendible… si no concurrieran varios factores.

Primero: la carencia de un candidato y de contactos, conversaciones y pactos previos, con aquellas fuerzas que pudieran apoyar dicha iniciativa, imprescindibles a la hora de la votación.

Segundo: el mayúsculo descaro del ex profesor adjunto Iglesias y su valido ex izquierdista Garzón, cuando para tratar de conferir al proyecto “destituyente” un carácter no solo político, sino social y “patriótico”, afirmaron haber hablado con casi todos los colectivos presentes en el parlamento. Falso… a menos que un sms sea considerado como una conversación.

Tercero: Iglesias afirmó haber comunicado esa iniciativa al sindicato Comisiones Obreras, cuyos últimos líderes desde la retirada del inolvidable Marcelino Camacho, traicionaron todas las aspiraciones de la clase trabajadora.

Nada más lógico que charlar con gente corrompida para expulsar de un antro a otro grupo de mafiosos.

Cuarto: Al parecer, Iglesias olvida voluntariamente el caso de la monumental estafa de los ERE en Andalucía (854 millones de euros) que sentará en el banquillo a 22 altos cargos del PSOE, entre los que se encuentran, tras ser desestimados sus recursos, los ex presidentes de la Junta, Chaves y Griñán, acusados de prevaricación y otros delitos. Iglesias no ha citado jamas, cuando habla de corrupción, a estos personajes.

A Pablito se le olvidan, casualmente, otros muchos casos como el de los 83 directivos y consejeros que utilizaron la tarjetas Black (no declaradas), de los que 28 fueron nombrados a propuesta del PP, 15 por iniciativa del PSOE, cuatro por IU, seis por CCOO y otros cuatro por UGT.

La moción de censura no nace en los despachos de Iglesias, sino en los de La Secta, donde el Director General de Promoción del Club de Fans de Pablito, un “Rojo Vivo” que acostumbra a diseñar estrategias futbolísticas para aplicarlas en la política, ha vuelto a dejar claro el objetivo final de Roures: echar una mano a Pedro Sánchez, “recandidato” a la Secretaria General de los socialdemócratas de Ferraz, el primero de los tres aspirantes en manifestarse de forma tibia sobre su posible adhesión a la moción de censura.

Tanto “El Rojo Vivales”, como el trotskista torpón, esperan que las bases del PSOE se rebelen contra Susana Díaz y Patxi López, para que Sánchez recupere su cargo y el entramado PSOEDEMOS tome el poder en unas futuras elecciones anticipadas.

Millones de personas sonreirían de felicidad y aplaudirían el pacto, aunque pasados los festejos y alharacas “seudoprogres” (como ocurrió en la Grecia de Tsipras), cuando comprobasen que el tándem Sánchez-Iglesias aplicaban las mismas políticas de Mariano,  mostrando su servilismo más miserable a los planes criminales del Pentágono en medio  mundo, continuando su manía satanizadora contra la Rusia de Putin y “comprendiendo” a los líderes de la derecha venezolana, corrupta y terrorista, la sangre se les helara en las venas.

Para ese viaje hacia la nada, no se necesita tanta bulla. Como cantaba mi añorado amigo Moncho Alpuente:

“Ya están aquí los fantasmas, siempre los mismos fantasmas, con sus montajes fantasmas, vaya un tostón”.

 

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